La carrera empresarial de Amancio Ortega ha ido creciendo desde sus inicios, al igual que su patrimonio, lo que le ha llevado a posicionarse en alguna ocasión como el hombre más rico del planeta, según la Lista Forbes.

En octubre de 2015, Ortega fue de forma momentánea el hombre con la mayor fortuna del mundo y en septiembre de 2016 recuperó esa posición gracias a una revalorización de las acciones de Inditex.

En la actualidad, y desde hace años, es el hombre más rico de España. Además, según los últimos datos de Forbes, cuenta con la sexta mayor fortuna del mundo.

Y todo gracias al esfuerzo que hay detrás de lo que nació como una pequeña empresa textil que ha crecido hasta convertirse en una de las mayores compañías de distribución de moda en el mundo: Inditex.

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De Confecciones GOA a Inditex

Corría el año 63 cuando Amancio Ortega y su mujer comenzaban su actividad en A Coruña. Confecciones GOA iniciaba su andadura en un modesto taller, en el que se confeccionaban vestidos y batas de mujer para su distribución. En diez años, la plantilla pasó a estar formada por 500 personas.

En 1975, tras doce años dedicados a la fabricación textil, el empresario abrió su primera tienda Zara en A Coruña. Dos años después estableció la sede de la compañía en el coruñés municipio de Arteixo y construyó las fábricas GOA y Samlor en esta localidad.

El éxito de Zara se palpó desde los primeros años de su lanzamiento. La marca comenzó a crecer a nivel nacional y en 1983 ya disponía de nueve tiendas en algunas de las zonas comerciales más prestigiosas de las principales ciudades españolas. Dos años después se fundó Inditex como la empresa holding del grupo.

El cliente como eje central

El modelo de negocio de Zara sitúa al consumidor en el centro de las decisiones (también conocido como customer centric), le acerca a sus preferencias y le ofrece moda a precios asequibles.

El cliente es el punto central en el día a día, llegando incluso a ser el creador de tendencias en vez de ser el diseñador quien impone una forma de vestir.

El objetivo de Inditex es el de dar al consumidor lo que quiere satisfaciendo sus deseos y demandas, escuchando sus gustos, opiniones y necesidades. Y así lo ha demostrado en sus más de 50 años de historia.

Una vez que la compañía ha identificado lo que el cliente busca, impera dárselo más rápido que sus competidores, por lo que la velocidad se convierte en una importante ventaja competitiva para el negocio.

Esta política empresarial ha hecho que Inditex se convierta en un imperio textil que opera en más de 200 mercados. Y es que la compañía ha llevado a cabo una estrategia de internacionalización definida y conservadora, lo que le ha permitido experimentar una importante expansión desde sus inicios.

Rápido crecimiento

Inditex se funda como la empresa holding del grupo en 1985, año en el que también se crearon las bases de un sistema de distribución que cumplía con las exigencias del mercado y se adaptaba a un ritmo de crecimiento muy rápido.

Tres años después se inició la expansión internacional con la apertura de su primera tienda Zara en Oporto (Portugal). Las siguientes fueron las de Nueva York (EE UU) en 1989, París (Francia) en 1990, México D.F. (México) en 1992 y Atenas (Grecia) en 1993.

Más tarde, la presencia de Inditex llegaría a Bélgica y Suecia (1994), Malta (1995), Chipre (1996), Noruega e Israel (1997); Argentina, Emiratos Árabes Unidos, Japón, Kuwait, Líbano, Reino Unido, Turquía y Venezuela (1998); Alemania, Arabia Saudí, Baréin, Brasil, Canadá, Chile, Holanda, Polonia y Uruguay (1999); Andorra, Austria, Dinamarca y Qatar (2000); El Salvador, Finlandia, República Dominicana, Singapur y Suiza (2002); y Eslovaquia, Eslovenia, Malasia y Rusia (2003).

La multinacional española alcanzó las 2.000 tiendas con su apertura en Hong Kong en 2004, sumando ese año la presencia en 56 mercados.

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En 2006, llegó a China, Serbia y Túnez. Dos años después, el grupo implantó su primera tienda ecoeficiente Zara en Atenas y abrió su tienda 4.000 en Tokio (Japón), alcanzando así los 73 mercados. En 2011, la multinacional ya estaba posicionada en 82 mercados.

En 2012, su tienda ecoeficiente de Oxford Street en Londres (Reino Unido) se convirtió en la número 6.000 del grupo y tres años después la tienda Zara de Hawái (EE UU) fue la número 7.000 de la compañía.

Ese mismo año abrió tiendas físicas por primera vez en cinco nuevos mercados y comenzó a operar por internet en ocho nuevas regiones.

Apuesta por la digitalización

Zara Home se convirtió en la primera marca de la compañía en vender a través de internet en 2007 y en 2010 llegó el turno de Zara. La firma empezó a operar online en septiembre y al finalizar el año ya se vendía a través de este canal en 16 mercados europeos.

En 2011, con el nombramiento de Pablo Isla como presidente, todas las marcas operaban a través de internet y Zara comenzó a vender online en EE UU y Japón.

Desde entonces, Inditex ha continuado con la expansión de su modelo de tienda integrado (online y física), el acceso a nuevos mercados, las tiendas flagship y la reforma de los establecimientos ya existentes.

Hace apenas dos años, se aceleró la expansión online de sus marcas. Zara lanzó su tienda global en internet en 106 mercados en los que la cadena no tenía tienda física.

En 2019, los puntos de venta de Inditex alcanzaron los 202 mercados, con presencia física en 96 de ellos y plataformas online propias integradas en 66 mercados.

Ocho marcas

Durante la década de los 90 y principios del siglo XXI, Inditex incluyó en su portfolio nuevas marcas que se sumaron a Zara: Pull&Bear y Massimo Dutti (1991), Bershka (1998), Stradivarius (1999), Oysho (2001), Zara Home (2003) y Uterqüe (2008).

La creación de estas firmas son el reflejo, una vez más, del relevante papel que para Inditex juega el cliente. A través de ellas consigue llegar a diferentes públicos, lo que le permite estar presente en importantes nichos de mercado.

Pero, esta rápida capacidad de reacción de Inditex para detectar los gustos de sus clientes y los cambios en las tendencias de moda, crear diseños acordes a ellas y colocarlas en sus tiendas no sería posible sin una cadena de producción eficaz y un brillante suministro ‘limitado’ de prendas.

Para Ortega, la innovación es una obligación. Renovar y perfeccionar todos los procesos de fabricación, las instalaciones o las imágenes de las marcas ha sido fundamental en el exitoso modelo de negocio del empresario.

En 1984, la compañía inauguró su primer centro logístico. Para ello, el empresario invirtió en instalaciones de última generación, con una superficie de 10.000 m2 en Arteixo.

Con el nuevo siglo llegaron las reformas: Inditex construyó sus nuevas oficinas en Arteixo. Esta nueva sede se proyectó con el objetivo de favorecer su rápido crecimiento. Y también la creación de centros logísticos en Zaragoza (Aragón) en 2002, en Meco (Madrid) y en León (Castilla y León) en 2007 y en Palafolls (Cataluña) en 2009.

Asimismo, Inditex inauguró en 2012 un innovador centro de distribución en Tordera (Cataluña), el primero de su tipo en España en haber recibido la certificación medioambiental LEED Oro.

Discreción y transparencia

El empresario mantiene una relación distante con los medios de comunicación y se caracteriza por ser un líder reservado, tímido y celoso de su intimidad. Sin embargo, la discreción no está reñida con la transparencia.

En 2001, Inditex desfiló por el parqué español, desarrolló su Código de Conducta de Fabricantes y Proveedores, y se unió al Dow Jones Sustainability Index (DJSI).

Además, la diversidad, la igualdad y la solidaridad han cobrado importancia en los últimos años. En 2002, comenzó con su programa de inclusión social ‘for&from’, que favorece la integración laboral de personas con discapacidad en tiendas creadas ad hoc.

En 2007, firmó su convenio marco con la federación internacional de sindicatos IndustriALL Global Union para reforzar los derechos laborales de los trabajadores de la cadena de suministro.

Del mismo modo, sus trabajadores son parte fundamental del negocio. Por ello, en 2015, Inditex repartió 37,4 millones de euros entre sus 78.000 empleados, al cerrar el primer tramo de su Plan Extraordinario de Participación de los Empleados.

Clara visión en clave sostenible

Inditex presentó en 2006 su Plan Estratégico Medioambiental, que nació con el objetivo de asegurar que todas sus operaciones fueran medioambientalmente sostenibles. Esta política la ha mantenido en el tiempo y durante los siguientes años continuó centrando parte de sus esfuerzos en ser una compañía sostenible.

Así pues, en 2010 llegó su nuevo Plan Estratégico Medioambiental 2011- 2015 y en 2013 se convirtió en una de las cinco compañías en firmar el Acuerdo sobre Seguridad de los Edificios en la Industria Textil de Bangladés (Accord).

En 2014, el nuevo centro logístico en Cabanillas (Guadalajara) empezó su actividad y obtuvo también la certificación medioambiental LEED Oro. Ese mismo año comenzó a operar su nuevo Centro Tecnológico.

En 2016, Inditex fue reconocida como líder sectorial en el índice de sostenibilidad Dow Jones Sustainability Index (DJSI) y encabezó la clasificación Detox Catwalk de Greenpeace por su compromiso con el vertido cero de sustancias químicas peligrosas.

También, reforzó su acuerdo con la federación internacional de sindicatos IndustriALL y lanzó su nuevo Plan Estratégico Medioambiental 2016- 2020.

En el ámbito comercial, entre otras muchas iniciativas, en 2017 destacó la ampliación de las colecciones más sostenibles Join Life de Zara y la extensión de la iniciativa a las firmas Massimo Dutti y Oysho.

Además, hace dos años amplió su sede central de Arteixo (A Coruña, España), incorporando nuevos espacios de trabajo para diferentes departamentos y nuevos servicios para los empleados.

En la actualidad, Inditex continúa con la transformación digital y sostenible de la compañía, reto estratégico fijado en los últimos años y que ha llevado a una renovación casi completa de la superficie comercial, y a la incorporación de tecnología avanzada en todos los ejes del modelo.

Amancio Ortega, un empresario de referencia

El empresario, además de moverse en el sector textil, también es uno de los inversores inmobiliarios más activos del país y que gestiona a través de Pontegadea, que reúne un pequeño grupo de gestores que se encargan de ordenar y dar salida al dinero que cada año entra en forma de dividendos y llega a manos de Amancio Ortega.

Además, se creó la Fundación Amancio Ortega en el año 2001 con el objetivo de contribuir a un modelo de sociedad que ofrezca las mismas oportunidades a todos los que forman parte de ella.

El organismo, que trabaja en la educación y el bienestar social, hizo una inversión social en 2019 de 95,5 millones de euros, y este 2020 ha destacado por su importante labor en la lucha contra la COVID-19.

Sin duda, Amancio Ortega es un ejecutivo de referencia que ha creado un imperio textil con la incorporación de buenas prácticas empresariales a lo largo de los años. Pero, ¿cuál es el secreto del éxito del empresario? Sin duda, perseverancia, apuesta por la innovación y optimismo empresarial.