Aquí hay seis tipos de empleados de los que tienes que huir:

– Crean tensión en momentos de paz.
Tienes una reunión. Se plantean problemas. Se comparten preocupaciones y se toman decisiones y afortunadamente todos los asistentes se ponen de acuerdo en torno a una decisión. Entonces, alguien empieza a sacar cuestiones que no tienen nada que ver y cuestiona las decisiones tomadas por la mayoría. Ahora, lo que iba a plantearse se pone en duda hasta que alguien decida retomar la dirección inicial.

– Les gusta recalcar cuál es su trabajo.
Cuanto más pequeña sea la empresa, más importante es que los empleados se adapten a las prioridades y tengan en cuenta el concepto de equipo. Puede que tu trabajo sea redactar unos informes concretos, pero que te necesiten en algún momento para cargar un camión. Cualquier tarea que se le pida a un empleado, tiene que estar dispuesto a hacerla (a no ser que sea inmoral o ilegal). Los grandes empleados saben detectar problemas y solucionarlos sin que se les pida. No vale decir “ese no es mi trabajo”.

-Se creen los salvadores del negocio.
Un empleado que haya hecho un trabajo muy bueno durante un tiempo no tiene que relajarse pensando que ya ha demostrado todo lo que tenía que demostrar. Un buen empleado busca superarse cada día más.

-Lo justifican todo por su experiencia.
La experiencia es importante, pero no implica que automáticamente se consigan grandes habilidades. Un buen trabajo siempre requiere tiempo y esfuerzo. Decir que tienes experiencia no te convierte en un mejor profesional.

-Usan la presión para mantener a otras atrás.
El nuevo empleado trabaja duro y durante horas y escucha de un empleado “experimentado”: “Estás trabajando muy duro para que el resto de los demás nos sintamos mal”. Un compañero no tiene que compararse con los demás. Es como decir: “Nadie debería trabajar tan duro porque no quiero que parezca que yo trabajo menos”.

– Tienen prisa por destacar
Quizá él haya sido el que ha hecho todo el trabajo y sin él el equipo no habría rendido igual, sino todo lo contrario. Pero nada importante se logra por sí solo, aunque algunas personas quieran llevarse el mérito de un trabajo grupal.