La crisis del coronavirus ha dejado una actualidad laboral marcada por la incertidumbre, por lo que aprender a reinventarse diariamente a nivel profesional se ha convertido en algo determinante.

Desde que en el pasado mes de marzo se decretase el estado de alarma, tanto empresas como empleados han tenido que aprender a adaptarse a las nuevas circunstancias que el día a día ha ido imponiendo. Han sido muchos los negocios y los profesionales que durante estos meses han visto reducida su actividad y se han tenido que ajustar a los nuevos cambios.

De la inestabilidad actual surgen nuevas necesidades en el ámbito profesional, tanto para directivos como para empleados que buscan mejorar su situación o desempleados, por lo que aprender a subirse al carro de las nuevas oportunidades y transformarse tanto a nivel empresarial como a nivel personal es fundamental para no quedarse atrás en el camino.

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Cómo buscar o cambiar de puesto de trabajo en el contexto actual

Desde que se iniciase la pandemia y se decretase el estado de alarma, han sido muchos los negocios que han tenido que apostar por los ERTE –con máximos registrados a 30 de abril, alcanzando los 3.889.000 afectados– y/o prescindir de parte de su plantilla –el total de desempleados registrados en agosto es de 3.802.814 de personas–. Aunque es una realidad que hay menos ofertas de trabajo en el mercado laboral, ser capaz de adaptarse a las nuevas circunstancias puede ser determinante para encontrar el trabajo que se espera.

Entre las tareas que se deben llevar a cabo para cambiar de puesto están, por supuesto, actualizar el currículum vitae y las redes sociales, sobre todo las profesionales como LinkedIn, que son lo primero que evaluarán los headhunters y los responsables de Recursos Humanos. Además, también se puede valorar la opción de crear una página web propia que refuerce la marca personal.

Es importante que el currículum sea una radiografía de la vida laboral, pero que a su misma vez no exceda las dos páginas de longitud y no abarque todas las ocupaciones, ya que probablemente las primeras resulten irrelevantes para la empresa contratante. Es fundamental también que en el currículum aparezcan o se muestren las habilidades personales, por supuesto enfocadas al cargo que se quiere ocupar.

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En cuanto al perfil de LinkedIn, se trata de una carrera de fondo y un trabajo diario. Es fundamental mantener actualizada la información y ampliar la red de contactos continuamente, cuantos más, mejor, ya que los contactos también son una referencia de cara a los reclutadores. Tampoco hay que olvidar la calidad de estos contactos, es decir, que, por ejemplo, sean relevantes en el sector.

Dependiendo de la ocupación laboral y del puesto que se pretenda conseguir, puede ser interesante también tener una página web propia. Aunque tradicionalmente ha sido una herramienta de trabajadores freelance para darse a conocer, para según qué ocupaciones puede suponer la diferenciación que una empresa busca a la hora de reclutar.

De cara a la carrera profesional, es importante también tener en cuenta que las redes sociales, aunque sean desde un perfil personal, son un escaparate y otra vía para obtener información sobre posibles candidatos.

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El poder del ‘branding’ personal

Tanto para aplicar a un nuevo puesto de trabajo como a nivel de marketing personal, tener un buen branding o marca personal es fundamental en los tiempos que corren. El personal branding es la manera de diferenciarse de la competencia, lo que puede resultar determinante en un contexto donde las posibilidades de acceder a una oferta de trabajo se han reducido, ya que, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el pasado mes de julio, la crisis del coronavirus ha destruido 1,2 millones de puestos de trabajo en España. 

Exprimir al máximo todos los canales que la tecnología ofrece es una manera de cuidar la marca personal para así definir y transmitir la imagen que se busca proyectar.

Formación para aumentar posibilidades

Tanto empresas como trabajadores buscan constantemente la forma de reinventarse y adaptarse a las nuevas circunstancias para no quedarse obsoletos y poder aprovechar las posibilidades del contexto.

Como dicta el popular dicho: “El saber no ocupa lugar”. Y mucho menos en el entorno laboral. Siempre es un buen momento para formarse, pero los tiempos marcados por los cambios propician un entorno favorable para aumentar los conocimientos y, por lo tanto, mejorar el potencial de empleabilidad.

Aunque la educación presencial sobrevive en una continua incertidumbre, las escuelas de negocio se han reinventado poniendo en marcha diferentes iniciativas para tratar con urgencia la crisis que sufren tanto las empresas como sus alumnos.

Algunas escuelas de negocio como el IESE han mantenido activos sus MBA a través de las clases online, además de organizar webinars con los expertos de la escuela para ayudar a empresarios y directivos a gestionar del modo más eficiente posible la ‘nueva normalidad’.

ESADE es otra de las escuelas de negocio que están llevando a cabo diversos webinars. En este caso están dirigidos a profesionales del sector económico o a medios de comunicación, con la finalidad de investigar la coyuntura actual.

Por su parte, el Instituto de Empresa (IE) está apostando por crear una red informativa, a través de cursos online, webinars y artículos de análisis donde estudiar el impacto de la COVID-19 en la economía y los retos presentes y futuros que supondrá.

Cabe destacar el programa SOS de Deusto Business School, un proyecto con el objetivo de marcar unas pautas de actuación inmediatas para llevarlas a cabo con reflexión a la hora de tomar decisiones, con la finalidad de emitir respuestas a la inquietud e incertidumbre propias del entorno.

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¿Qué perfiles laborales son ahora más demandados? 

La ‘nueva normalidad’ conlleva nuevas necesidades. Por ello los reclutadores buscan trabajadores con capacidad de adaptación al cambio, de trabajo en equipo y de aprendizaje. 

Entre los perfiles profesionales emergentes se encuentran los especialistas en robótica, ciberseguridad e Inteligencia Artificial (IA), además de desarrolladores de Big Data, automatizadores de los procesos internos de empresas o consultores de cloud.

*Artículo patrocinado por Estar donde estés*