Toda persona de éxito ha fracaso alguna vez. Es así, por lo que no debes de preocuparte ante el temido momento de caer en un proyecto. Piensa que al fin y al cabo lo que recordarán de ti será tus éxitos y no tus batacazos.

El exitoso ha sido antes valiente. Quien no arriesga no gana, por lo que si en algún momento te sientes alicaído en tu puesto laboral, piensa que fuiste lo suficientemente valiente como para llegar a donde estás, ¿qué se te va a resistir?

Todo lo grandioso ha sido un resultado de pequeños detalles. Marca la diferencia con pequeñas acciones que harán de tu idea de proyecto algo destacable en el mercado. No creas que las pequeñas transacciones son menos importantes.

Lo importante es el triunfo, no importa cómo. Así, no debes ofuscarte o encapricharte con modelos de negocio imposibles, lo importante es que al final la empresa sea rentable.

El camino que no elijes también cuenta en tu historia. Esto quiere decir que lo que dejas de hacer también es un factor decisivo en tu futuro. No recorrer un camino que no parece fiable es un error, ya que en el sendero más inhóspito podemos encontrar nuestro éxito laboral.