Según el BP Statistical Review de 2015, España ha logrado estabilizar su consumo energético en 2014 habiéndolo reducido un 0,7% respecto a 2013 y tras la fuerte bajada que experimentó entre el 2012 y el 2013.

Esta estabilidad contrasta con la bajada general en la Unión Europea que es de un 3,9% respecto de 2013. Una bajada que es la mayor registrada desde el año 1985 a pesar de que el consumo energético de la UE representa el 12,5% del total el consumo energético mundial.

El petróleo sigue siendo la principal fuente de energía de España con el 44,7% de la porción de la variada tarta energética española. Muy por detrás, con un 17,8% y un 12,1%, le siguen el gas y las renovables como segunda fuente de energía.

Respecto al año pasado, el gas ha experimentado una fuerte bajada en su consumo, aunque sigue siendo la segunda fuente de energía del país. Hablamos de un 9,3% menos de gas consumido.

Un caso curioso es el del carbón, cuyo consumo, al contrario que en el resto de países europeos, ha aumentado un 5,1% convirtiéndose en la quinta fuente de energía renovable en España pisándole los talones a la energía nuclear (9,7%).

Y hablando de aumentos, a pesar de que las energías renovables han visto frenado su consumo, el consumo de energía hidroeléctrica ha aumentado un 6,5% y ahora es la sexta fuente de energía de España.

Por último, cabe destacar que, a pesar de que el PIB mundial ha crecido de una forma similar a 2013, el crecimiento del consumo de energía primaria ha sido de sólo un 0,9%, lo cual, según revela el BP Statistical Review, es la tasa de crecimiento del consumo energético más baja desde el año 1990. En cuanto al tipo de combustibles consumidos, en 2014 ha aumentado el consumo de todos ellos excepto de la energía nuclear.