Que el dinero no lo es todo: dinero, lo que es dinero, es posible que no ganes mucho nada más empezar el negocio, así que has de centrare más en los objetivos que no conciernen al dinero. Si no lo haces, las pérdidas te impedirán ver los avances.

Que sólo hay que resolver los problemas reales: fíjate en lo que tienes y no adelantes acontecimientos. Si tu problema ahora es conseguir 100 clientes, no te pongas a pensar en qué tendrás que hacer cuando quieras conseguir 1.000. Poco a poco.

Que hay que dedicarle tiempo a promocionarse: es decir, que no puedes salir al mercado sin que te conozca nadie ni a lo loco. Debes establecer un plan de pre-lanzamiento y lanzamiento que se ajuste a tus posibilidades y hacer que te conozcan.

Que no puedes quedarte parado: el tiempo corre muy deprisa y es oro y cada minuto que desperdicies al inicio de tu empresa, son clientes y dinero que posiblemente estés perdiendo. Aprovecha el tiempo y agiliza las cosas. Sin prisa, pero sin pausa.

Que hay que tener claro el enfoque del producto: para vender algo, primero tienes que tener claro lo que quieres vender, si no, difícilmente convencerás a alguien. Antes de salir al mercado, deja atados todos los cabos de tu producto.

Que hay que escuchar a los clientes: ellos son los que tienen la llave de tu éxito. Si los clientes no están contentos, no te comprarán y, mucho menos, te recomendarán. Ellos saben lo que quieren y te lo dirán, escúchalos y tenlos en cuenta.