1. Da las gracias, no te cortes. Muéstrate agradecido y entusiasmado si es así como te sientes. Le harás ver a la empresa que ha escogido una persona que va a entrar a trabajar con ganas y motivación.

2. Escucha con atención las condiciones, no te dejes llevar por los nervios de tal forma que luego no sepas ni qué te han dicho. Si hace falta coge bolígrafo y papel y anota todos los puntos que creas importantes.

3. Pide (si no te las dan durante los primeros días después del “sí”) las condiciones por escrito. Es mejor ir sobre seguro, y si se resisten a dártelas e incluso a hacerte un contrato firmado… no pases por ahí. Hay algunas empresas que por desgracia se aprovechan de la situación actual.

4. Intenta negociar aquello que creas conveniente (y factible). Hay condiciones que pueden debatirse hasta llegar a un acuerdo que haga de ellas algo más conveniente para ambas partes. A la empresa le interesa ceder un poco para que el empleado se sienta cómodo y feliz (y con ello sea más productivo).

5. Aunque hay cosas innegociables… Si tus funciones son las especificadas en la oferta de trabajo, no intentes abarcar (por mucho que te apetezca) competencias que son de otra persona. Además, si quieres negociar el sueldo puedes hacerlo, pero no lo hagas en un tono hostil o demasiado insistente…