“No quiero escucharlo”

Ellos saben escuchar, escuchan tanto lo bueno como lo malo porque son conscientes que de todo y de todos se aprende y que no hay mal que por bien no venga. Ellos siempre están en alerta por si abriendo bien los ojos para observar y las orejas para escuchar, pueden sacar algo bueno.

“Eso es imposible”

La palabra imposible no existe en su diccionario, si acaso existe difícil. Su actitud ante las cosas realmente complicadas se podría resumir con el célebre dicho gallego “malo será”. Malo será que no encuentren alguna forma de hacerlo, pero sin intentarlo, no se van na quedar, eso dalo por hecho.

“Con esto me vale”

¿Conformarse con lo mínimo? Jamás. Ellos siempre van a por el diez, que se queden por el camino en un ocho no les preocupa, pero al menos se quedan tranquilo de que por falta de ganas o empeño no ha sido. Ellos si hacen algo, lo hacen bien.

“Es que estoy muy ocupado”

Los empresarios de éxito nunca están lo suficientemente ocupados. A veces deberían saber decir que no, pero siempre tratan de organizarse para abarcar todo aquello que les interesa. Si algo les sirve o les interesa realmente, en el ámbito laboral, no lo rechazarán con esta excusa.

“Me rindo”

No suelen darse por vencidos. Rendirse no es una opción para ellos. Si dejan de intentar algo es porque ya han hecho todo lo posible. Como decíamos más arriba, ellos siempre lo intentan y si algo no sale, no será por falta de ganas porque ‘Impossible it’s nothing’.