También puede ser que hayamos perdido la motivación de los primeros meses, la ilusión y las ganas de seguir creciendo como profesionales. Que nos encontremos desmotivados y saturados con todo. Lo mejor que puedes hacer en momentos como estos es lo siguiente:

1. Si puedes, tómate unos días de descanso

No es cuestión de dar la espalda a los problemas si no de desconectar cuando aún estamos a tiempo, es decir, antes de que “explotemos”. Intenta tomarte unos días de descanso, haz una escapada, relájate… mira las cosas con distancia y vuelve con energías renovadas.

2. Delega

Quizá estás cargando con demasiado trabajo tú sólo… Pero, ¿lo estás haciendo por gusto o por que no te queda otro remedio? Escucha, aprender a delegar es buenísimo para ti y para la empresa. Da un voto de confianza a las personas que tienes alrededor y no pienses que lo van a hacer peor que si lo haces tú mismo.

3. Cambia el prisma por uno más positivo

Sal de ese pozo de negatividad, estrés y ansiedad en el que te has metido y comienza a ver las cosas de una forma un poquito más positiva. Eres muy afortunado al tener trabajo, y todo pasa… incluidas las malas rachas laborales.

4. Pide ayuda o habla con tu jefe

También es una buena opción que pongas en conocimiento de tus superiores el momento de saturación que estás sufriendo en el trabajo. Quizás esté en su mano ayudarte y cambiar esa situación. No te lo guardes.

5. Da el espacio que se merece a tu tiempo de ocio

Si no se respeta el tiempo de ocio no se puede rendir en el trabajo. Así que saca el máximo partido a tu tiempo libre. Disfruta, relájate y evita hablar continuamente de lo agobiado que estás en tu empresa.