Caprino descubrió que el 90% de los alumnos inscritos en uno de sus cursos eran, según ellos y según su evaluación posterior, introvertidos, pero sin embargo, eran los más luchadores por convertirse en unos magníficos networkers.

Precisamente, el hecho ser conscientes de su introversión y su aversión a la toma de contacto con personas desconocidas, les lleva a querer superarse a sí mismos y a ser conscientes de que necesitan hacer un esfuerzo extra para ser buenos networkers.

De este esfuerzo, muchos de los alumnos acabaron por ser grandes networkers, creando sólidas redes y contactando con gente realmente importante para sus carreras a través de la red sin ningún tipo de tapujo.

La coach apoya su hallazgo con la reflexión de la especialista en extroversión/introversión Susan Cain en una de sus charlas TED, concretamente la titulada “El poder de los introvertidos”. Cain considera que más de los estadounidenses son introvertidos, pero que esto no parece ser así por la tendencia generalizada que existe hacia la extroversión, que hace que muchos finjan serlo.

Según Cain, vivimos en una sociedad donde se venera la figura del “extrovertido ideal”, lo cual quiere decir que se ve como algo tremendamente positivo la extroversión. Esto es porque se tiende a pensar que ser extrovertido significa indiscutiblemente ser siempre parte activa y no contemplador. Al final, nos e valora la individualidad, sino el tipo que parece ser el centro de atención de todo y se siente cómodo ahí en medio expuesto.

Mientras, según Kathy Caprino, los introvertidos resisten tratando ser razonables y concentrados en conseguir la energía y el valor suficientes para construir una red de networking realmente útil y una comunidad de apoyo de gran alcance que les ayude a impulsar su carrera.