1. Establecer metas en el trabajo y no en la vida. Las metas de cualquier persona deben estar enfocadas en ambos sentidos. Para que un ámbito funcione, el otro tiene que estar cubierto y viceversa.

2. No pensar en que te mereces el éxito es uno de los peores errores que debes cometer. Si te esfuerzas y pones todo tu empeño… ¿por qué no vas a merecerlo? No te subestimes.

3. Descuidar la salud y las relaciones es algo que hacemos de una forma paulatina, sin apenas darnos cuenta. No obvies tu tiempo de ocio, es necesario para afrontar el profesional.

4. Enfocarte demasiado en los planes y poco en las personas que hay detrás.

5. No ver que las cosas siempre se pueden hacer mejor y creer que con que estén “pasables” es suficiente. Desengáñate y busca siempre ir un paso más allá.

6. Creer que todas tus deudas o gastos son malos… si estás invirtiendo en formación o en crecimiento profesional, recuerda que es eso: una inversión.

7. Vivir dependiente del teléfono móvil es algo que se da cada vez en más casos. Por mucho que sea relacionado con el trabajo, debes aprender a limitarlo y a hacer que los demás lo respeten.

8. No cuidar tu inteligencia emocional.

9. Acabar dando demasiada (o ninguna) importancia a los problemas conforme pasa el tiempo en la empresa. Son las dos actitudes más perjudiciales para uno mismo y para la compañía. La clave es dar la importancia justa.

10. Distraerte con cosas innecesarias: redes sociales, teléfono, whatsapp… aprende a limitar o erradicar todas estas absurdas distracciones.