Flexibilidad
Eso es algo que suelen buscar los trabajadores de cualquier edad. Los millennials buscan flexibilidad porque supuestamente son inquietos y necesitan dejar fluir su creatividad y que su vida no sea sólo trabajo, sino también diversión. Ah, amigo, pero el placer le gusta a todo el mundo, o al menos poder conciliar la vida personal y laboral. Así que la flexibilidad de horarios y forma de trabajo puede atraer a trabajadores de todas las edades por igual.

Cercanía
Desde el primer momento en que contactas con un candidato es importante que sepas mostrarte tan disciplinado como cercano. Generar confianza en los aspirantes a trabajar en tu empresa es el primer paso para construir un buen equipo. Si una persona vislumbra un cierto equilibrio entre cercanía y ‘savoir faire’ es muy probable que se sienta atraída por la idea de trabajar en tu compañía. Lo agradable, especialmente en el terreno laboral, siempre gusta.

Compromiso
Si un futuro trabajador ve motivación, objetivos y cierto compromiso general con la el desarrollo de la empresa y, como valor añadido, con la evolución de su carrera profesional, es posible que quiera ser tu nuevo trabajador. Los proyectos sólidos y las ideas de negocio fundamentadas son atractivos a ojos de cualquiera si saben venderse bien, y cuando un trabajador ve motivación, genera ilusión y ganas de trabajar.

Respeto
El respeto al profesional puede mostrarse de muchas maneras, desde la puntualidad en las entrevistas de selección, hasta el tono en el que se hacen, incluso a través de la propia oferta de trabajo. Si exiges mucho y, por ejemplo, pagas poco, esa será la primera falta de respeto que estés cometiendo hacia tu futuro empleado: ¿crees que te va a regalar su trabajo sin conocerte de nada? No olvides ser coherente a la hora de exigir y de pagar. Esta es la falta de respeto más habitual para con los trabajadores y no deberías caer en ella. El talento se paga, sino caro, dignamente, y esto último no son 300 euros por 40 horas semanales.