No ver más allá de tu propio ombligo
El éxito no es solamente el propio triunfo, sino que los demás nos consideren triunfadores, por ello, es importante que pensemos en los demás cuando actuamos y no solamente en nosotros mismos. Muchas veces el simple hecho de hablar más de la cuenta de nosotros mismos y nuestros logros, puede hacer descender la sensación de liderazgo que proyectamos en los demás. Nuestros logros son maravillosos sí, pero no son los únicos sobre la faz de la Tierra y debemos tenerlo presente.

No escuchar a los demás
Nadie sería nada sin los demás, al igual que una persona no puede ser padre o madre sin tener hijos. Por esto es muy importante que escuches a los demás. La clave sobre cómo tratar con las personas está en las propias personas, solamente hay que detenerse a escuchar y observar un poquito. Si eres astuto, sabrás cómo tener a la gente de tu lado en el camino hacia el éxito: escuchar lo que dicen es el primer paso, tenlo en cuenta.

No tener suficiente capacidad de adaptación
Hay que estar a la altura en lo bueno y en lo malo. La mayor o menos capacidad de adaptarse a todo tipo de situaciones es prácticamente proporcional a la cantidad de éxito que seremos capaces de llegar a conseguir. Hay que ser constante en nuestro empeño por lograr nuestras metas, no abandonar a la primera de cambio y recordar que el verdadero carácter se forja en las situaciones difíciles. Para llegar a la cumbre del éxito es imprescindible el sentido común.

Estancarse
Creer que lo sabemos todo y que nada se nos escapa es un gran error. Las personas con éxito nunca dejan de aprender. Y no se trata de no dejar de estudiar jamás, sino de estar atento a todo lo que nos rodea, porque de todo se aprende. La excelencia necesita de la sabiduría, y hay que recordar que ésta no está solamente en los libros. Una persona con éxito debe aprender a interpretar las señales que se cruzan día a día en su camino.