Dicen que el trabajo dignifica, y puede ser, pero también da de comer y ayuda a pagar las facturas. La labor que una persona desempeña día a día, en principio, debe ser del gusto del que la ejerce, pero no siempre se puede elegir. No obstante, y por azares del destino, uno de los objetivos que tiene trabajar radica en la remuneración, justa y meritoria. Pero aparte de eso, el aprendizaje y los conocimientos deben prevalecer más que el nombre.

La pregunta clave sería: ¿merece la pena trabajar por trabajar? La respuesta es que no. Sencillamente porque trabajar no puede convertirse en una acción rutinaria, pues así lo único que se consigue es minar las ganas y la paciencia.

¿Y trabajar para el currículum? Muchos jóvenes empiezan a trabajar para hacer currículum, que no es más que formar parte de un grupo de trabajo durante un tiempo y salir de la empresa con el currículum un poco más actualizado. Es ahí donde entra otra de las claves a tener en cuenta: trabajar para el currículum, sin aprender nada, no sirve. Da nombre, desde luego, pero los conocimientos adquiridos durante una experiencia nutren de ganas la formación laboral de la persona. Siendo claros, rellenar el currículum de nombres, marcas o cursos es algo que no estará presente cuando, a la hora de la verdad, toque mostrar la experiencia para actuar de manera eficiente y eficaz. De hecho, un trabajador comenzaría la andadura en su propia carrera si fortalece el saber, aunque sea de una manera autodidacta. Después, y armados de paciencia, la perseverancia y la profesionalidad conformarían los pilares de la base.

[vc_posts_slider count=1 interval=3 slides_content=teaser slides_title=1 thumb_size=large posttypes=post posts_in=6393]

Como reza en el famoso eslogan de Pirelli, “la potencia sin control no sirve de nada”. Por ello es vital priorizar y organizar las energías cuando se trabaja y si merece o no la pena esforzarse para el currículum o para uno mismo, manteniendo siempre la calidad de lo hecho.

Por supuesto, manejar un currículum jugoso es muy llamativo, pero sin excesos. A veces, y por amor propio, no conviene señalar experiencias nimias que no supusieron nada para la vida laboral. Por lo tanto, es preferible refinar las etapas para dejar lo mejor de lo mejor en un currículum, enseñando que lo importante no es en sí el prestigio de una empresa, sino lo que uno puede hacer dentro de un oficio y hasta dónde está dispuesto a llegar.

Así se hacen las grandes empresas, empezando de cero y abriendo caminos por explorar. No trabajes para el currículum, trabaja para ti.