1. Comprueba la cámara y la aplicación antes, así te evitarás sustos innecesarios a la hora de la entrevista. Pide a algún conocido que pruebe contigo para ver si todo está correcto.

2. ¿Hay retorno? Si es así reinicia el programa y vuelve a probar. En el caso de que persista, ya contarás con ello así que sabrás que debes esperar unos segundos desde que escuches la última palabra de la frase de tu interlocutor.

3. Pon la cámara a poco menos de un metro de distancia de tu cara aproximadamente. Esto evitará que la otra persona te vea hasta las pecas si te la pones demasiado cerca o que no os oigáis y vea cosas innecesarias si está demasiado lejos.

4. Desconecta teléfono de casa y móvil, recuerda que es una entrevista como otra cualquiera, sólo que a través de un soporte distinto. No dejes que interrumpa vuestra conversación el sonido del teléfono, da muy mala imagen.

5. Ten un fondo adecuado, no vale cualquiera. Intenta que sea neutro, un fondo blanco o claro a poder ser para que la imagen sea más nítida y aporte luz.

6. Viste como para una entrevista cara a cara, da igual que sólo vayan a verte hasta la cintura. ¿Y si por lo que sea tienes que levantarte? ¿Cómo sería que llevases el pijama o las zapatillas de estar por casa? Arréglate igual que si fueses a la propia empresa.

7. Evita posturas rígidas, gesticula con las manos, sonríe… Ten una actitud distendida.

8. No exageres los gestos faciales por estar delante de una cámara en la que lo que más se te ve es la cara. Lo mejor es ser natural.

9. No interrumpas, al igual que no lo harías en una entrevista convencional. Pero aquí con más razón: a veces hay retardo o el sonido o la imagen se quedan congelados, así que respeta con más motivo los turnos de palabra.

10. Es recomendable tener un cuaderno al lado para apuntar todo aquello que crees que puede ser necesario en un futuro. Así no tendrás que levantarte si el entrevistador te da algún dato relevante.