1. Miedo al fracaso
Los grandes líderes saben que si ellos fracasan, pueden arrastrar a muchas personas detrás. Tienen responsabilidades acordes a sus importantes cargos, algo que puede producir vértigo si piensan en lo que supondría fracasar. Cuando caes desde una altura tan alta la caída es mucho más dolorosa y contigo pueden caer otras muchas personas.

2. Miedo a perder las riendas
Un líder siempre debe mantener las riendas de la situación, no perder los nervios, aprender a gestionar la comunicación en momentos de crisis… Pero es normal que sientan miedo a no lograr estos objetivos. Si ellos pierden dejan el timón libre cuando el velero de su empresa se encuentra en plena tormenta… ¿quién los sacará de ella? Deben ser como el capitán de ese barco: los últimos en abandonar.

3. Miedo a no saber ayudar a los demás
Aunque el tópico de jefe despótico metido en su despacho sigue instaurado en muchas empresas, lo cierto es que no es la figura que reina en los negocios. Gran parte de los líderes empresariales piensan en las personas que forman parte de su empresa y en cómo pueden ayudarse de forma recíproca. Un buen líder siempre tiene miedo a no poder ayudar a los demás, a sus empleados, como le gustaría.

4. Miedo a descuidar su vida personal
Cuando se ostenta un cargo de alto nivel, con él vienen de la mano grandes responsabilidades que atender. Y eso es precisamente lo que puede dar lugar a la falta de tiempo para atender la vida personal. Muchos grandes líderes pasan tanto tiempo vinculados de forma constante a su empresa, que temen perder a las personas que tienen alrededor: familia, amigos, pareja…

5. Miedo a perder la humildad y la perspectiva
Y es que cuando se tienen esas grandes responsabilidades y todo va bien, muchos líderes levantan los pies de la tierra y se encumbran a un Olimpo para nada recomendable. Mantener una actitud humilde es necesario para cualquier líder si quiere que todo siga yendo bien.