“Start with Why”, libro de Simon Sinek, plantea la siguiente cuestión: “Comienza con el por qué”. Esta guía explica que todos los negocios han de alcanzar un denominado “círculo dorado” y que éste se conseguía a través de tres elementos: el cómo, el por qué y el qué.

De esta forma, descubrimos que no sólo tenemos que fijarnos en qué vendemos y cómo lo hacemos, sino también en el por qué. El por qué no es otra cosa que la razón por la cual tu empresa existe.

Así, muchos empresarios se centran en hacer lo que todos hacen: competir. No se dan cuenta de que han de ofrecer algo que el mercado requiera realmente, y esto ha de ser algo que ellos saben hacer mejor que el resto. El fallo viene cuando quieren competir con empresas similares haciendo el trabajo de las otras, cuando ya éstas hacen bien sus quehaceres.

Como filosofía debemos de entender que tenemos que mantenernos fieles a nuestro por qué inicial. Si lo distorsionamos, comparamos o tratamos de imitar el de otros, posiblemente nuestro negocio no dure más de tres años –la media en la que las empresas obtienen beneficios hasta que quiebran tras estancarse-.