1. La presentación de tu CV y tu carta de presentación
Estos dos elementos pueden marcar la diferencia entre acabar en la papelera o con una oportunidad de entrevista de trabajo. Todo depende del tono que le des a tu carta de presentación, si te sabes vender, si no repites lo mismo que dices en el CV… todo eso y mucho más será lo que haga de tu candidatura una con cierto valor añadido. Tienes que intentar mostrarte cercano y educado en la carta de presentación (véndete lo mejor que puedas, pero sin mentir) y ten un CV llamativo sin ser “hortera”. ¡No es tan difícil!

2. Tu presencia en redes sociales
Es normal que una empresa mire en tus redes sociales una vez baraja tu candidatura. Por eso debes tener una presencia cuidada, sin fotos que den una mala imagen de ti, sin comentarios fuera de tono… Intenta también no mostrar demasiado tu ideología o creencias, porque puede que influya a la hora de que te llamen o no para el puesto.

3. Absoluta sinceridad
Mentir en el CV está a la orden del día, pero como dice el refrán “las mentiras tienen las patas muy cortas”. Los reclutadores están acostumbrados a cazar rápidamente a los mentirosos, por lo que valoran muchísimo una absoluta sinceridad desde la primera toma de contacto. Es mejor que digas que no sabes manejar cierto programa pero que estarás encantado de hacerlo y que aprendes rápido, a que digas que sí sabes y cuando tengas que usarlo sea demasiado tarde.

4. Relajación y carácter “resuelto” en la entrevista de trabajo
Una vez has conseguido la entrevista tienes que templar los nervios. Los reclutadores no están acostumbrados a ver a personas que mantienen la calma y se sienten a gusto y completamente desenvueltos en la entrevista. Así que si mantienes una actitud tranquila y sabes desenvolverte con naturalidad… tienes mucho camino hecho.

5. Lo que hagas tras la entrevista
Nadie suele dar señales de vida tras la entrevista. Pero hay en ciertas ocasiones que es bueno un último contacto tras la misma: cuando has notado cierto feeling especial e incluso en el caso contrario, si has metido la pata o llegado tarde, para pedir (de nuevo) disculpas. Esto hará al reclutador saber de tu total implicación e interés.