Mantén tus ojos en la recompensa final: ¿qué podrá ser? Un empleo mejor valorado, mejor pagado o incluso más cerca de casa. Pensar en el resultado final te hará olvidar el procedimiento que a veces produce hastío.

Establece metas durante la búsqueda. Así, llamar a antiguos contactos, darte de alta en webs de búsqueda de empleo o establecer entrevistas meramente informativas con empresas harán que el trámite se haga más llevadero y menos desesperante.

Piensa en positivo. ¿De qué te sirve lo contrario? Es bastante improbable que no consigas un trabajo a largo plazo, ¿por qué preocuparte? Obviamente dale la importancia que merece, pero evita caer en el pesimismo fácil.

Toma acción. No te quejes de lo que no haces, el trabajo no va a ir hacia ti. Muévete y celebra cada logro en la búsqueda. Valorarte tus méritos te hará subir la autoestima durante el periplo de investigación laboral.

Rodéate de personas alegres. No hace falta que sean cheerladers, pero sí personas que tienen metas y futuro en mente. Una atmósfera amable ayudará a tu actitud y sin duda a tu encuentro en entrevistas de trabajo.