El informe asegura que debido a la disminución progresiva de las tasas de mortalidad infantil y de fertilidad, el África subsahariana se convertirá pronto en la principal fuente de personas en edad de trabajar (entre 15 y 64 años). Se prevé que para el año 2035 el número de africanos que se unirán al grupo de personas en edad laboral superando el total de demandantes del resto del mundo.

Para hacerse una idea de la dimensión del crecimiento africano, es importante fijarse en el de de otros lugares como por ejemplo el Reino Unido. Allí, las estadísticas de población estiman que entre 2012 y 2037 la población activa aumentará 4,8 millones de personas, una cantidad ínfima si se compara con los 100 millones de personas que se estima que pasarán a formar parte de la población en edad laboral del África subsahariana.

Simplificando el concepto del dividendo demográfico que utilizan los analistas, cuando el número de personas aptas para trabajaraumenta, crece la economía. Para explicar este concepto muchos teóricos ponen como ejemplo Asia y atribuyen su crecimiento económico desde mediados de los años 60 a las condiciones demográficas favorables de dicho continente.

Poniendo la vista de nuevo en África, un gran problema según los analistas es que, a pesar de que la economía crece más rápido que la población y los ingresos medios suben, la participación de los africanos que viven en la pobreza extrema disminuye, pero no lo suficiente. Del 60% de participación que había en 1996, se pasó a un 47% en 2011, pero sigue siendo una cifra muy baja.

Según recoge CNN y explica el investigador de la Iniciativa de Crecimiento de África del Instituto Brookings Amadou Sy, la agricultura es uno de los motores de crecimiento más potentes del continente pero no se está explotando lo suficientemente bien. Sy cree que aumentar la productividad en este sector ayudaría a desarrollar otros sectores. De esta forma se crearía una especie de nueva cadena de valor y se generarían nuevos empleos, lo cual beneficiaría a la economía del continente.

Por último, otro inconveniente a solucionar es la vulnerabilidad de los trabajos, y es que según el FMI, los trabajos informales suponen 90% de los 400 millones de empleos con bajos ingresos en los países del África subsahariana. ¿Y que son los trabajos vulnerables? Pues aquellos que suelen pagarse en negro o realizarse gratis para algún miembro de la familia. Estos trabajos raravez son estables como para garantizar una jubilación y por ende no benefician a la economía del continente.