1. Intenta tener más de un inversor
¿Por qué? El riesgo es alto cuando se abre una nueva empresa. Así que si los gastos están distribuidos entre varias personas, el riesgo será menor.

2. La necesidad de un plan B
Puede que las cosas no te salgan precisamente como esperabas… Así que mejor que tengas un plan B en el que apoyarte. Las alternativas en caso de tropiezo o fracaso te harán sentir más seguro desde el primer momento.

3. Valora las distintas propuestas
No vale que cualquier persona te avale o deje dinero para tu negocio. Durante las reuniones previas de negociación, asegúrate de conocer bien a cada inversor. Algunos pueden ofrecerte ventajas o valores añadidos a tu negocio. Por ejemplo, no sólo prestarte el dinero, también conocer de primera mano el sector.

4. Mejor ofrecer tus servicios que pedir dinero (tal cual)
Es muchísimo mejor dar a conocer tus servicios, mostrar qué es lo que ofreces a las personas que se ofrezcan a participar económicamente de tu empresa, que pedir dinero directamente. Muestra las ventajas de que te sustenten con capital.

5. Los negocios siempre son mejor por escrito
Por muy confiado que seas, o por muy bien que conozcas a la persona que tienes enfrente, los negocios siempre es mejor sellarlos por escrito. Asegúrate de que todos firméis un contrato completo con todos los detalles bien especificados por escrito.