Afortunadamente existen unos tips para ayudarte a combatir esa sensación de aburrimiento. La clave principal es dedicarte a algo que te apasione: parece obvio, pero mucha gente lo olvida con frecuencia. Pregúntate si te llena como el primer día y si no es el caso, prueba a cambiar.

Por otro lado una actividad para evitar este malestar es la de preguntar y ofrecerte para ayudar a compañeros. Además de interactuar y crear vínculos afectivos podrás cambiar tu rol si es lo que deseas por un cierto tiempo.

Asimismo, cansarte fácilmente haciendo largas jornadas de trabajo sin parar no solo afectará a tu productividad sino también a tu desazón profesional: procura saber cuándo hacer un descanso y motívate con él.

Además, a veces encontramos aburrido nuestro trabajo porque la rutina que nos lleva a él nos carcome por dentro. Para luchar contra ella intenta cambiar tu forma de transporte para ir a la oficina, hacer otro camino o sencillamente entretenerte haciendo algo que te apasione antes de ponerte manos a la obra. La motivación es fundamental en este aspecto.

Por último, una forma de luchar contra el aburrimiento es la de planear y planificar vacaciones en tu tiempo libre en el escritorio. Así, tendrás ideas y planes en tu mente en momentos en los que tu rendimiento baje y el aburrimiento aceche. Prueba a mirar destinos y actividades con los que al volver al trabajo te sientas motivado.