1. Eres tan válido como cualquier persona que te rodea
Cuando comenzamos en un puesto de trabajo solemos hacernos “pequeños” ante la gente que nos rodea, con mucha más experiencia y recorrido. Recuerda que eres igual de válido que el resto, la experiencia sólo se adquiere con los años y tú tienes toda la vida por delante.

2. La edad no importa
No dejes que te traten como a un “pipiolo” o que no te valoren sólo por ser más joven. La edad es sólo una cifra en el DNI. Las personas más jóvenes aportan ideas y aire fresco en cualquier empresa.

3. Tienes que buscar tu sitio, hacerte valer
Relacionado con los puntos anteriores, busca tu lugar en la empresa, encuentra la forma de hacerte “imprescindible” en el menor tiempo posible. Busca las carencias que crees que tiene tu empresa y encárgate de ser la persona que tenga la llave de la solución.

4. Nadie va a regalarte nada
Pelea cada día por lograr tus objetivos laborales, porque nadie lo va a hacer por ti. Tienes que hacer las cosas por tu propia satisfacción y no por esperar una palmada en la espalda.

5. Debes mantener siempre la pasión del primer día
Es la clave del éxito: mantener la motivación, pasión e ilusión del día que empezaste a trabajar. Si te mantienes en esta actitud, sólo podrás ir hacia arriba.