Previamente al despido debemos de tener unos datos valorados y con fundamento para proceder a destituir al trabajador. Estos deberán ser expuestos para que él mismo entienda la razón de su finiquito. Así además podrá evitar cometer el mismo error en el futuro.

El acto en sí deberá de ser totalmente privado, de forma personal y de con modales educados. Aunque el cese afecte a varios empleados, debemos pensar que no todos se lo tomarían de igual forma, así que mejor de uno en uno.

La persona encargada de dar la noticia deberá de ser su jefe más inmediato, aunque no sea el máximo representante empresarial pero sí será su guía y persona que lo ha evaluado. Asimismo, el mensaje deberá de ser claro, sincero y conciso. Deberemos de evitar comenzar la conversación con reproches o defectos del mismo, porque a esas alturas ya nada puede aportar, solo que el ex empleado se pueda ofender.

Una vez comunicado, se dejará claro –en la medida de lo posible- que esta decisión es totalmente laboral sin entrar en un terreno personal, y se expondrá sus condiciones de cese y el plazo que tiene para abandonar su puesto. Invitar a acabar el mismo día del despido sería demasiado violento.

En la medida de lo posible este acontecimiento negativo debe ser un hecho previsible. Por razones económicas o de conducta, para que el trámite sea más digerible para ambos actores, jefe y ex empleado.