¿Es mejor que el que tengo actualmente? ¿Por qué?

Si cuando nos surge ese nuevo trabajo ya tenemos otro debemos plantearnos con calma cuál de los dos nos conviene más a medio y largo plazo. Por supuesto, argumenta con razones las ventajas y desventajas de cada uno y responde con sinceridad cada una de las preguntas que te planteamos más abajo. Debes estar seguro antes de dejar un empleo por otro, porque puedes arrepentirte en un periodo muy corto de tiempo y ya será demasiado tarde.

¿Tengo posibilidades de promoción?

Puede que no te estén dando garantías de poder evolucionar como profesional en esa empresa, si no de entrar simplemente a cubrir un puesto en el que no tengas posibilidades de evolución o promoción. ¿Merece la pena? Si lo que buscas es un trabajo en el que asentarte un tiempo y crecer laboralmente, deberías plantearte bien ésta cuestión.

¿Qué me va a aportar como profesional? ¿Me sentiré realizado?

Quizás sea un trabajo demasiado plano, que no te ofrezca retos o metas a cumplir con las que sentirte realizado como profesional. Lo más importante de un trabajo es que nos produzca satisfacción con nosotros mismos y con aquello con lo que hacemos. Así que reflexiona y responde con cuidado estas preguntas.

¿Qué soy yo capaz de ofrecerles a ellos?

El trabajo no es, por supuesto, algo que sólo deba aportarte cosas a ti. También debes aportarle tú a él lo mejor de ti. ¿Vas a poder dar el 100%? ¿Cubrir las expectativas que tienen contigo y tu puesto?