He vivido en un país distinto al mío la mayor parte de mi vida, lo que hace que me resulte todavía más sencillo hablar de cosas que no funcionan bien. Pero mi verdadero momento de revelación llegó cuando intenté hacer algo. Miles de ciudadanos tienen ideas para hacer las cosas mejor: recoger la basura, diseñar un parque infantil, ayudar a los desempleados o a la tercera edad. No se quedan mirando sin más, o quejándose; tienen ideas y ganas de actuar.

En el mejor de los mundos, la participación cívica es emprendimiento. ¿Por qué no voy a ser capaz de empezar un negocio, basado en mi solución y mejorar mi ciudad gracias a él? ¿No debería poder hablar con el alcalde de mi ciudad y decirle «sí, puedo hacer esto mejor y a cambio de menos», y acceder así a los más de 20.000 millones de Euros que gastan las comunidades autónomas españolas cada año?

Sin embargo, nuestro sueño de convertirnos en «ciudadanos soluciona-problemas» suelen ser interrumpidos. Seamos claros: las contrataciones públicas, o la manera en la que los gobiernos invierten el dinero en servicios y productos, no están diseñadas para que nosotros podamos solucionar sus defectos. De hecho, ni siquiera están diseñadas para encontrar las mejores soluciones y mejorar nuestras vidas, o para impulsar un empleo de calidad.

El problema reside en que es cuatro veces más difícil obtener un contrato con una ciudad que con cualquier industria. Hay diferentes barreras que dificultan el acceso al gasto público:

En primer lugar, las ciudades no pueden recibir nuestras ideas, sino que diseñan sus propias soluciones para nuestras necesidades. En todo el mundo, cientos de miles de ciudadanos han encontrado soluciones para crear más empleo, para involucrar a la población joven y para muchos otros problemas. ¿Por qué no intentar que estas iniciativas tengan un mayor impacto y que sean replicadas en otros lugares?

En segundo lugar, necesitarás ser una empresa bien establecida y multimillonaria para que te consideren: te harán falta referencias, seguros, abogados… ¿Más grande es, necesariamente, un sinónimo de mejor?

Y, por último, si no te conocen no confiarán en ti. ¿Cómo podemos romper este círculo vicioso?

Un ejemplo de ciudad donde la organización funciona de manera diferente es Barcelona. El año pasado, el Ayuntamiento de Barcelona publicó el BCN Open Challenge para demostrar que el servicio público es de todos. Normalmente, tan solo 20 compañías mostrarían interés en una oportunidad de un millón de euros. En Barcelona, sin embargo, más de 55.000 ciudadanos y empresas decidieron colaborar, creando nuevos negocios, empleos y soluciones en el proceso. ¿Qué sucedió?

Barcelona colaboró con Citymart para implementar un nuevo modelo de contrataciones públicas, diseñado de manera accesible para cualquiera que tuviera una solución a uno de los seis retos definidos de la ciudad (entre ellos el robo de bicicletas, la necesidad de apoyo social o la detección de daños en carreteras). Probablemente estamos hablando de la primera contratación pública que generó publicidad en cada parada de autobús y metro de la ciudad, preguntando a la ciudadanía: «¿Tienes una solución para un problema de tu ciudad?».

Barcelona está resolviendo sus problemas de manera más abierta, igual que lo están haciendo otras 50 ciudades de todo el mundo, como París, Londres, Ciudad de México o Río de Janeiro. En España hablaríamos de Madrid, A Coruña, Sevilla, L’Hospitalet, Sant Cugat, Málaga, Logroño, Santander, Valencia, Vitoria-Gasteiz… donde están intentando conseguir mejores resultados y crear más y mejor empleo, abriendo al público sus deficiencias y permitiendo a ciudadanos, emprendedores e incluso a otras ciudades presentar sus soluciones.

Todos nosotros salimos ganando si los problemas en nuestras comunidades se solucionan de manera abierta y colaborativa. Tenemos que convertirnos en el emprendedor, en el presupuesto, en el ciudadano real. Tenemos que ser parte de la solución.

Sascha Haselmayer es CEO de Citymart y Emprendedor Social de Ashoka. Citymart participará en el programa This Works , que tendrá lugar en el Senado y en el que se presentarán 7 ideas innovadoras y replicables para la creación de empleo en el sur de Europa.