Centenares de rostros y caras conocidas se darán cita el próximo día 22 de febrero en el teatro Kodak de Hollywood, en la ciudad de Los Ángeles. La suerte está echada, los nombres de los triunfadores ya están metidos en sus sobres. Una velada donde, por un día, todos aquellos que han dedicado su vida a entretenernos de forma insaciable, haciéndonos reír, llorar, gritar, dejarán de lado sus trabajos para celebrar y disfrutar de una noche memorable.

Los Óscar no solo monopolizan la atención de quienes sienten verdadera pasión por el séptimo arte, sino también por aquellos que adoran la moda y las últimas tendencias. La alfombra roja se convierte en una autentica pasarela donde las grandes estrellas del panorama cinematográfico desfilarán al compás de los flashes.

Es sin duda, el momento de llegada de los protagonistas lo que acapara la máxima expectación. El “look” que han elegido para el gran evento, así como los zapatos, el peinado o cualquier tipo de complemento, es un tema de lo más comentado. Todo está milimétricamente calculado para que nada falle. Aproximadamente seis meses antes de la ceremonia se comienza con los preparativos.

Los diseñadores más respetados juegan un papel crucial. Persiguen la aceptación positiva por parte de la crítica y deshacerse en elogios por el trabajo realizado con sus últimos modelos, ya que de este modo afianzarán aún más su reputación y popularidad. Visten a la que será su “musa”, por unas horas, con sus mejores galas. Vestidos caprichosos que llaman demasiado la atención pero que en la mayoría de los casos tienen poca utilizad en la vida real.

Un mundo donde las celebridades nos incitan a gastar y las empresas aprovechan el atractivo de la situación en su beneficio. Subiéndose al carro de las oportunidades en 2011 apareció Moda Operandi, un portal de preventas de marcas de lujo, único y exclusivo por el momento, que está a la vanguardia del cambio.

Su “target” se centra en la clase más pudiente de la sociedad, donde ofrecen la posibilidad de ordenar por adelantado lo que se llevará la temporada siguiente apenas se haya presentado en las pasarelas internacionales.
Ponen a disposición del consumidor un catálogo que es fruto de un riguroso y exquisito criterio, basado en el glamour y la punibilidad de las mejores prendas destinadas a una clientela de élite que puede permitirse el desembolso de grandes sumas de dinero para llevar el último modelo de su diseñador preferido, sin la necesidad de esperar una temporada. Los precios que se barajan en la Web van desde los $1500 hasta la desorbitante cuantía de $448.656, que fue la venta más cara hasta la fecha.


El cliente cuenta con la ventaja, ya no solo de reducir el tiempo de adquisición por la prenda, sino que compra directamente a la firma o diseñador lo que le gusta. El proceso es sencillo: a través de su página web el usuario puede ver todas las prendas que se ofrecen. Si decide comprarla deberá dejar una reserva del 50% de la cantidad total y la otra mitad correspondiente, se abonará en el momento de la entrega. Una forma única y revolucionaria.

Gracias a Moda Operandi , esos poco afortunados podrán conseguir el vestido de ensueño nada más toque la alfombra roja. Y antes de que acabe la ceremonia será suyo.

Esta forma de negocio está transformando poco a poco el panorama de la moda. Mirando hacia el futuro, la tecnología es un factor clave donde las empresas deben adaptarse y sobresalir por encima del resto. Así mismo, en materia de belleza ocurre algo parecido. A diferencia de la anterior, esta categoría conecta con mayor facilidad con el mundo comercial pues los precios son mucho más asequibles para el resto de los mortales.

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