1. La lacra de la contratación por amiguismo (o “familiarismo”)
Como ya hemos dicho, es uno de los principales errores (y por desgracia más comunes) que se cometen en una empresa. Contratar a nuestro hijo, hermano, cuñado o amigo de la infancia no va a traernos tantas alegrías como quebraderos de cabeza, además de no ser ético si la persona a la que contratas no tiene ni siquiera la formación o experiencia adecuadas para cubrir el puesto que demandas. Hacerlo exclusivamente por ese motivo es un error garrafal que os traerá a ti y a tu empresa fatales consecuencias.

2. Hacerlo “deprisa y corriendo”
Un proceso de contratación es precisamente eso: un proceso. Ha de llevar su tiempo, barajar distintos candidatos, hacer buenas entrevistas… contratar al primero que se postula por las prisas de cubrir cuanto antes el puesto es otro gran pecado que muchos cometen.

3. Valorar aptitudes sobre actitudes
Los conocimientos y formación son importantísimo, pero lo es tanto o más la actitud que tiene el posible empleado frente al puesto. Un candidato puede tener un currículum excelente, brillante, sin embargo puede no ser una persona demasiado proactiva, con ganas y motivación suficiente… Valora lo realmente importante.

4. No pedir referencias o no tenerlas en cuenta
Las referencias son algo muy relevante que pocos tienen en cuenta. Es normal que cuando iniciamos nuestra vida laboral aun no dispongamos de ellas, pero con el tiempo pueden ser la llave que nos abra las puertas de nuestro futuro profesional. No valorarlas como se merece es un error.

5. Proceso de contratación realizado por cualquiera
El proceso de contratación debería llevarse a cabo por un especialista en este sector, alguien que domine los recursos humanos, etc. Que lo haga una persona sin criterio en este sentido puede ser un tropiezo importante para la empresa, aunque en muchas PYMES sea normal hacerlo de esta forma.