Es muy peligroso que tu trabajo te afecte negativamente, ya que puede dañar tu estado físico o psíquico. Siempre debes poner la salud por delante de cualquier cosa, aunque en tu trabajo te ofrezcan el puesto “de tu vida” o un gran sueldo.

Si sientes realmente notas que tu trabajo no te hace feliz, comienza a pensar en que quizá deberías dejarlo. Si además de no hacerte feliz, te está perjudicando física o emocionalmente. No lo dudes ni un minuto.

1. Tu teléfono no para de sonar, incluso en los días de descanso. Debes tomar tiempo para ti, sin estar conectado al móvil, si no te puede comenzar a generar estrés.

2. Te despiertas cansado, por muchas horas que duermas. Eso quiere decir que realmente no descansas bien, puede que tengas demasiadas cosas en la cabeza que no te hacen conciliar bien el sueño.

3. No tienes tiempo para disfrutar de tu vida personal. Es más, tus amigos y familiares se quejan de tu falta de tiempo para estar con ellos.

4. Sientes que trabajas solo por el sueldo. No valoras lo que haces y cada vez realizas tus tareas con más desgana.