1. No mentir
Parece una obviedad, pero muchísimas personas acostumbran a “engordar” su currículum con el nivel de inglés, conocimientos que no saben… normalmente no son cosas excesivamente relevantes pero si fáciles de comprobar: en muchas empresas hacen prueba o parte de la entrevista en inglés, preguntas sobre el desarrollo de determinada actividad… y cuando te pillen (porque lo harán) dile adiós al empleo. Es mejor ser sincero con tus carencias y mostrarte proactivo y con ganas de aprender.

2. Usar un lenguaje adecuado
Si no usas un buen lenguaje te descartarán de manera automática. Y con buen lenguaje no nos referimos a uno excesivamente elaborado, si no a que uses palabras que realmente sabes lo que significan sin intentar demostrar que tienes un léxico que realmente no posees. Sé educado, cortés, usa un lenguaje acorde al puesto que buscas.

3. Mostrarte motivado y realmente interesado
Es tan sencillo como que si de verdad te interesa trabajar en esa determinada empresa, se presupone que por lo menos te habrás molestado en informarte sobre ella. Cuando queremos un trabajo realmente nos mostramos motivados, activos, interesados… Si durante la entrevista te preguntan qué conoces de su empresa y no sabes responder, despídete del puesto.