Un estudio de Harvard Business School asegura que si te tomas 15 minutos al final de un día de trabajo para reflexionar y escribir acerca de él, mejorarás tu rendimiento de una forma notable. Tanto es así que los que hicieron una reflexión escrita lograron una evaluación un 22,8 % mejor que los que no la hicieron de este modo.

Pero, ¿por qué no basta con reflexionar de una forma interna acerca de lo sucedido en el trabajo? ¿O sobre todo aquello que queremos mejorar? Escribir las cosas supone un extra, el acto de la escritura impone en nosotros una disciplina que nos ayuda a mantener y mejorar nuestra concentración, al menos eso dice el coautor del estudio, Brad Staats, profesor asociado de operaciones en la Universidad de Carolina del Norte.

“Lo que queríamos era que se centrasen más en lo que pensaban que era lo más importante del día”, explica Staats. “En otra investigación hemos visto cómo los individuos se esfuerzan por aprender del fracaso, pero es cuando aceptan la responsabilidad interna de sus acciones cuando realmente lo hacen”.

“La reflexión sobre la experiencia y el aprendizaje facilita la transformación profunda, que permite conservar la información durante mucho tiempo en lugar de, simplemente, abarrotar el cerebro de distintas cosas para olvidarlo todo rápidamente después de la prueba”, asegura George A. Boyd.

Parece un hábito sencillo, y realmente lo es si nos lo proponemos en serio. Pero muchas veces lo complicado es mantenerlo en el tiempo. “Al hablar con la gente, uno de los desafíos reales con los que nos encontramos era mantener la disciplina de escribir diariamente” advierte Staats.