1. Espacios abiertos sí, pero con cierto criterio
Los espacios abiertos u oficinas “open space”, están muy bien. Pero siempre que se establezcan con cierto criterio y orden. La colocación de las diferentes mesas y espacios debe ser: estética, lógica y funcional.

2. Los colores tienen que ser los adecuados
Los colores tipo pastel en tonos cálidos son más cercanos y menos fríos. Además el amarillo estimula la actividad del cerebro y favorece la comunicación. Otros colores, como el azul, son muy típicos de lugares estresantes como oficinas o salas de espera médicas, ya que producen cierta sensación de calma. Dependiendo de a lo que se dedique tu empresa o de lo que quieras transmitir a tus empleados, elige un color u otro.

3. ¿Plantas? Por supuesto
Las plantas son buenísimas tanto en casa, como en el trabajo. Según el Feng Shui, ayudan a atraer la energía positiva y mejoran la salud y productividad de los empleados. Un estudio de la NASA (de 1995) asegura que generan efectos psicológicos significativos en las personas: mejoran el ánimo, reducen el estrés…

4. Decoración minimalista
Cuantas menos cosas distraigan la atención y agobien a los empleados, mejor. La decoración es importante pero se debe establecer siempre con medida. Es imposible trabajar con una decoración cargante y agobiante que nos impide pensar con claridad.

5. Fundamental: una buena iluminación
Por supuesto, la iluminación es esencial. Si tu oficina es interior (cosa nada buena para ser productivos) intenta tenerla iluminada de la forma más completa posible. Pero si aún puedes elegir, apuesta por un espacio de trabajo exterior. Tus empleados y tú lo agradeceréis muchísimo.