1. Empieza por lo más importante. Andarte con rodeos no te ayudará, ve directamente al centro de la cuestión y explica primero la información más relevante. Tener las cosas claras transmite seguridad y puede jugar a tu favor.

2. Detecta los intereses de la otra parte. Cuanto más rápido consigas determinar qué pretende conseguir el otro lado más ventaja conseguirás sobre ellos y mayor poder efectivo sobre la reunión.

3. Arriésgate para ganar. Toma las riendas de la negociación y demuestra que controlas el encuentro haciendo preguntas razonables y planteando cuestiones interesantes sobre el tema que estéis tratando.

4. Controla tus emociones. Antes de comenzar relájate para que durante la reunión puedas mantener un tono neutro y modulado que no refleje tu nerviosismo. Cualquier atisbo de duda le dará ventaja a la otra parte sobre ti y puede hacerte perder el acuerdo.

5. Seguridad. Prepara con cuidado y minuciosamente todo aquello que vayas a plantear. La falta de tiempo y los nervios no deben poder contigo, llénate de confianza en ti mismo.