Es normal sentir miedo cuando se da un paso tan grande como es emprender. Arrancar un negocio desde cero le produce miedo y vértigo a cualquiera. Hasta ahí es totalmente lógico.

Pero una de las características que debería llevar en su ADN un emprendedor es, precisamente, la valentía. Y no sólo eso, también creer por encima de cualquier cosa en su idea, en su proyecto, en definitiva, en su empresa. Tener seguridad en lo que se hace, en cómo se hace y en uno mismo. Ese es el pilar que va a sustentar tu negocio.

Si se tienen esas dos características (valentía y creencia en el proyecto) tendremos muchas “papeletas” para que todo salga conforme a lo que deseamos. Aunque una de las cosas que también debe tener siempre presente un emprendedor, es que no siempre las cosas saldrán tal y como tenía trazado en su plan.

El mercado, los negocios, la empresa… son “seres vivos” que cambian, que tropiezan, que pueden tener malos momentos, momentos excelentes… La clave está en no dejar que en ningún momento la inseguridad y el miedo se apoderen de nosotros. Porque hacerlo es soltar el timón y dejar que nuestro barco navegue completamente a la deriva.