El modelo tradicional de gestión empresarial se basa en la jerarquización y centralización de la autoridad con la finalidad de controlar a los trabajadores pero no está demostrado que este sistema sea el mejor modo de llevar una compañía. En su libro Reinventando Organizaciones, Frederic Laloux analiza el ejemplo de la empresa de energía AES donde establecieron un próspero modelo empresarial de atogestión que consiguió que sus trabajadores se sintieran mejor valorados y más motivados. Tras su estudio Laloux pretende desmontar los mitos en los que se basa la jerarquización empresarial, estos son los principales.

1. Los trabajadores son perezosos por naturaleza. Pensar que si no existe alguien que les mire y les controle no trabajaran con diligencia es una mentalidad completamente errónea. Al contrario, asignar y repartir responsabilidades motiva a cualquier trabajador al sentir que su trabajo es imprescindible e importante para el conjunto total de la empresa.

2. Las personas contratadas necesitan que se les diga qué hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo. Los jefes no deben ser figuras fijas que sólo se dediquen a cargar la responsabilidad sobre sus trabajadores. Un reparto equitativo de tareas y un trabajo en equipo equilibra y mejora las relaciones laborales.

3. Los empleados son egoístas y no piensan en el bien de la compañía. Si los miembros de tu empresa no tratan de alcanzar los objetivos de la empresa de la que forman parte entonces existe una falta de motivación y compromiso que no tiene que ver con la jerarquización.

4. El dinero es lo único que mueve a los trabajadores. Pensar que el único objetivo de un profesional es obtener un salario por su trabajo es una mentalidad simplista y que no tiene en cuenta el afán de superación personal de cada uno.

5. Ninguna persona es imprescindible, si alguien se va se le reemplaza. Cada trabajador posee unas habilidades y características únicas que aporta a su puesto y, por tanto, al desarrollo general de la propia compañía. Las personas no son intercambiables.

6. Los empleados no saben tomar decisiones que mejoren la empresa. Los jefes no están más cualificados que cualquier otra persona que trabaje dentro de la compañía y se sienta comprometida con ella para poder analizar y ver de qué manera se deben poner en marcha las estrategias necesarias para alcanzar los objetivos generales de la empresa.

7. Los trabajadores no se responsabilizan de sus actos. Está demostrado que aquellos negocios con organizaciones más descentralizadas cuentan con trabajadores más implicados y más positivos. Si te sientes valorado empiezas a formar parte de la propia compañía y, por tanto, a sentirte responsable de la misma.