1. Postularte de la forma adecuada en función de la empresa
Cada empresa es un mundo, por eso debes cerciorarte de cuál es la forma en la que ellos reciben a los candidatos a su empresa. Las hay que prefieren una forma más directa, por email, en mano… Pero hay otras cuyos procesos de selección son largos y costosos. Muchas de ellas tienen una base de datos en su web en la que tienes que inscribirte y rellenar una serie de formularios. Normalmente estas empresas no tienen en cuenta las candidaturas que no sigan este precepto.

2. Tener un CV perfectamente presentado y actualizado
Qué menos, ¿no? Es uno de los fallos más comunes, uno de los grandes motivos por los que tu currículum es descartado a primer golpe de vista por las empresas. Déjate asesorar sobre cómo debes presentar tu CV por profesionales del sector. No te olvides de actualizarlo.

3. Mostrar interés sin parecer desesperado e incluso pesado
Es importantísimo que muestres interés, que tu candidatura a una empresa determinada no sea estándar. Es decir, que des señales de que esa carta de presentación o ese CV está directamente dirigido a esa empresa y no a otra. Por supuesto, una cosa es interesarse y otra muy distinta agobiar a la empresa (algo que jamás debes hacer).

4. No insistas si no te contestan
En relación con el punto anterior, hay muchas personas que cuando les contestan a su candidatura, insisten. Si tu CV ha llegado a su destino y no obtienes respuesta, deberás asumir que es porque no les interesas o porque aún no lo han leído. En cualquiera de las dos opciones, insistir está de más.

5. Diferénciate del resto
Es un punto que puede hacer que tu candidatura sea la elegida y no otra: un videocurrículum, una forma original de presentarte ante la empresa o, simplemente, una especialización en el sector que es difícil de encontrar. Hay muchísimas opciones.