1. Toma medidas. Escuchar las ideas de los empleados es imprescindible, debes tener en cuenta sus opiniones y sus quejas siempre que tengan un fundamento y sean razonables. Tu labor como líder es conseguir que tu equipo funcione y por tanto está en tus manos cambiar aquellas cosas que no están funcionando o que pueden mejorarse.

2. Motiva a tu equipo. Lo que realmente necesitan los trabajadores es sentir que su trabajo es vital para la compañía y que son una parte importante de la propia empresa. Demuestra que los valoras y que tienes en cuenta su esfuerzo y su capacidad para mejorar el negocio.

3. Autoevaluación. Deja que tus empleados se valoren entre ellos, así tú no tendrás que asumir un rol negativo ante ellos y la experiencia les servirá para resolver los problemas que puedan tener y para destacar el trabajo de aquellos que proponen ideas e intentan mejorar el resultado colectivo.

4. Escucha sus opiniones. Pide a tus trabajadores que te cuenten sus impresiones y sus experiencias dentro de la empresa. Tendrás una oportunidad de involucrarles, de ofrecerles soluciones que se adapten a cada uno de los casos y además te verán como un jefe cercano.

5. Confía en ellos. No les vigiles excesivamente, fomenta la autonomía de tus empleados para que ellos puedan gestionar y organizar su tiempo de forma personal y más productiva. Mientras el trabajo se realice correctamente y a tiempo no trates de imponer tu planificación al resto, no a todo el mundo le funciona lo mismo.

6. Cumple tus promesas. Lo peor que puedes hacer es no tener en cuenta los compromisos que estableces con tus trabajadores. Recompensa sus esfuerzos y no te olvides de los esfuerzos que realizan a mayores para el beneficio de la empresa. La confianza es vital para que tus empleados te respeten.