Los resultados de esta investigación se consiguieron con diversas pruebas cognitivas a un grupo heterogéneo de personas comprendidas en un baremo de edad superior a los 70 años y con puestos de trabajo con diferentes grados de responsabilidad. Para desarrollar el estudio los investigadores dividieron a los participantes en dos grandes grupo dependiendo de si su trabajo implicaba interactuar con otras personas o con datos.

Aquellas personas que habían trabajado con gente desarrollando profesiones altamente cualificadas, como médicos o abogados, demostraban una mayor capacidad de respuesta que aquellos que se encargaban de labores menos complejas como los trabajadores de fábrica. El mismo caso se daba entre aquellas profesiones relacionadas con datos, como los arquitectos frente a otros trabajos de menor responsabilidad como antiguos obreros de la construcción que, al igual que en el otro grupo, también obtenían peores resultados en las pruebas.

Este tipo de investigaciones demuestra la importancia de mantener nuestro cerebro activo y en funcionamiento, realizando entrenamientos específicos al igual que para nuestro cuerpo. Existen simples ejercicios diarios que se pueden llevar a cabo para mantenerlo activo como practicar algunas operaciones matemáticas, escribir a mano, repetir o memorizar algún pequeño escrito o incluso imaginar y diseñar alguna creatividad.

Nuestro cerebro es nuestro mayor activo por lo que conseguir que funcione al máximo rendimiento hará que se mantenga más joven y fuerte durante el mayor tiempo posible.