1. Es todo un valiente
Es una persona atrevida, que se arriesga por conseguir sus metas y objetivos laborales a los que aspira. Abrir una empresa en los tiempos que corren es un deporte de riesgo no apto para cobardes y, desde luego, los emprendedores no lo son.

2. Lucha por lo que cree
Hay personas que dejan atrás sus sueños por miedo, por desconfianza, por inseguridad. Por no creer en sí mismos. Un emprendedor apuesta todo a una sola carta, se entrega en cuerpo y alma y lucha hasta el último momento (o al menos así debería ser).

3. Entrega lo más valioso que todos tenemos: el tiempo, su tiempo
Cuando una persona abre un negocio sabe lo que va a tener que entregar desde ese mismo instante (incluso antes de abrirlo) en adelante. Su tiempo estará destinado prácticamente por completo a su negocio, que ahora será una parte fundamental de su vida.

4. Es constante y dispuesto
Un emprendedor no puede ser una persona irresponsable, caprichosa o cambiante. Es una persona que apuesta de una forma constante, que está dispuesta a todo lo que sea necesario hacer por el bien de su empresa.
¿Sientes que tienes estas características? Serías un buenísimo emprendedor.

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