Es cierto que errar es de sabios, pero piensa que la empresa en la que entras estarás compartiendo los días con personas ya maduras en sus puestos, que no quieren aguantar las “niñatadas” del nuevo jovencito de la plantilla.

1. Llegar tarde. Puede que en el instituto o en la universidad te permitieran unos minutos de rigor para retrasarte. En un trabajo, puede ser una razón para que te pidan que no vuelvas al día siguiente.

2. Salir de fiesta el día anterior. Error muy común entre los jóvenes, que se creen que no les afectará al día siguiente el no haber descansado. Sobre todo, si han consumido bebidas alcohólicas, les pasará factura mientras están trabajando.

3. Pensar que nadie les está vigilando. Siempre hay alguien que está supervisando todo lo que haces, aunque tú no le estés viendo. Cuidado con no estar cumpliendo con tus tareas durante el horario de trabajo.

4. Ser “demasiado relaciones públicas”. Está bien que te relaciones con el resto del equipo, pero es mejor que te recuerden por ser el que más trabaja en vez de por el que monta las mejores fiestas.

5. No realizar networking. Si es tu primer empleo, o uno de los primeros, es muy necesario que establezcas contactos para el futuro.

6. Vestir de forma inapropiada. Puedes darle tu toque de estilo a las prendas más formales, pero una vez que estás trabajando debes adaptarte a la vida adulta. Olvídate la ropa deportiva o excesivamente llamativa.

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