El próximo sábado 25 de enero se celebra en en Palacio Martín Carpena de Málaga la trigésimo cuarta edición de los Premios Goya. Los cómicos Silvia Abril y Andreu Buenafuente serán los encargados de dirigir (una vez más) la velada que dará a conocer cuáles son los largometrajes más importantes del año en nuestro país. Los filmes con más nominaciones son: “Mientras dure la guerra”, de Alejandro Amenánar, con 17 candidaturas; “Dolor y gloria”, de Pedro Almodóvar, que opta a 15 galardones y “La trinchera infinita” de Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, que está nominada con 15 galardones. Por su parte, la actriz Pepa Flores –más conocida como Marisol– ha sido elegida como ganadora del Goya de Honor 2020.

Es todo un misterio si Marisol (1948) acudirá a la recoger su galardón el próximo sábado ya que está retirada de la vida pública, pero es indudable su trayectoria, dedicación y aportación a la industria del cine. Fue en un viaje a la capital cuando el productor de cine Manuel J. Goyanes descubrió el talento de la pequeña Marisol. Después de una apresurada negociación con sus progenitores, se firmó que la joven promesa sería protagonista de la película “Un rayo de luz”. Después de la buena acogida de este título, vendrían muchos más: “Ha llegado un ángel”, “Tómbola”, “Las cuatro bodas de Marisol” o “Solos los dos”, entre otras. Pronto la actriz se convirtió en todo un mito en la España del desarrollismo franquista, traspasando fronteras por Latinoamérica y Europa y convirtiéndose así en uno de los principales personajes de la época.

“Me siento muy honrada y agradecida por este reconocimiento. Le doy las gracias a la Academia y le deseo mucha salud a nuestro cine”, ha asegurado Pepa Flores.

Tal era la devoción por la pequeña Marisol en nuestro país que el general Franco llegó a contratarla en varias fiestas privadas del régimen. Además, la actriz y cantante era una de las invitadas a las recepciones del Palacio del Pardo durante los domingos para jugar con los nietos del dictador y tomar la merienda. Por todos es sabido que estas visitas eran aceptadas por su padre en contra de su voluntad y que, años después, en su vida adulta, Marisol fue militante del Partido Comunista de España, llegando a donar el dinero de las placas conmemorativas que le otorgó Franco a su partido.

En 1985 la actriz y cantante que había revolucionado el cine dentro y fuera de nuestro país decide retirarse de la vida pública para iniciar “una vida sencilla y normal en Málaga”, según aseguró a los medios. Las ingentes cantidades de dinero que ganó durante su niñez y juventud como actriz y cantante han permitido a Pepa Flores vivir de las rentas y mantener un humilde patrimonio si tenemos en cuenta el papel que ha jugado en nuestra historia.

“Vivo de una manera muy sencilla y es lo que yo he querido. Es lo que llena mi vida, lo cotidiano. Me alimento de lo cotidiano y para mi esa es la vida. Simplemente”.

En 1988, invirtió parte de sus ahorros en una propiedad de 107 metros cuadrados situados en la decimoquinta planta de un edificio en el Paseo Farola de Málaga. Allí también tiene a su nombre cuatro trasteros. En el Registro de la Propiedad también figuran a su nombre una casa que heredó en Melilla y una plaza de garaje. Hace pocos años la actriz hizo una segunda inversión inmobiliaria en Málaga de cara a su jubilación: adquirió junto a su pareja una finca de 419 metros cuadrados, donde ha edificado una residencia unifamiliar de 120 metros cuadrados y una piscina. Además, la pareja ha instalado un pequeño huerto, un criadero de gallinas y ha comprado seis hectáreas de terreno para cultivar almendros.

Aunque se desconoce exactamente la cuantía que ha podido ganar Marisol como actriz, no ha vuelto a trabajar desde su retiro y ha rechazado en varias ocasiones “cheques en blanco” para volver a la gran pantalla. Tan contundente fue su despedida de la vida pública que sería toda una sorpresa que el próximo sábado acuda a recoger unos de los premios más importantes de nuestro país.