1. Prevención
Por norma general a éste tipo de personas se les “ve venir”. Con el tiempo te darás cuenta de qué cosas exactamente son las que sacan a tu jefe de sus casillas hasta explotar. Bien, cuando ya lo conoces tienes una gran mano con la que jugar y es, simplemente, prevenir. Intenta evitar de cualquier forma (y trasládaselo a compañeros nuevos o más inexpertos) cualquier comentario o situación que sepas que va a alterarle. Esto no quiere decir que no puedas expresar lo que piensas realmente, claro está. Pero sí que puedes evitar ciertos comentarios o actitudes innecesarias que pueden provocar en tu jefe irascibilidad. Sólo con el tiempo podrás identificarlos.

2. Mantén la calma
Si ha llegado el momento en el que él la ha perdido por completo, no te dejes contagiar por su estado de ánimo. Dale una lección de templanza y seguridad en ti mismo. No hay nada mejor que puedas hacer. Hazle entender sin levantar la voz y sin aspavientos, que las cosas no se solucionan a través del pánico. Puede que el sí se contagie de tu estado de ánimo y empiece a ver las cosas con más frialdad y tranquilidad.

3. En última instancia… evítalo
Si llevas tiempo inmerso en éste tipo de situaciones y la actitud de tu jefe está pudiendo contigo, definitivamente lo mejor es evitarlo en la medida de lo posible. Intenta no cruzarte, no meterte, mantenerte al margen. Porque si tienes una actitud débil ante sus “ataques”, acabarás actuando, pensando y comportándote igual que él.