Benjamin Franklin inventó el pararrayos cuando tenía 44 años, descubrió la electricidad a los 46, participó en la redacción de la Declaración de Independencia de EE UU a los 70 y algunos le atribuyen, ya octogenario, la invención de las gafas bifocales. Franklin fue un hombre excepcional, pero, ¿qué hubiera sido de sus inventos si no se le hubiera tenido en cuenta por su avanzada edad? El IE Business School ha constatado en el informe Los trabajadores séniors en la empresa española que cada vez más las empresas comienzan a mostrar preocupación y sensibilidad por la gestión de los profesionales más sénior, aunque se encuentran todavía en una fase embrionaria. Los datos demuestran que hay más de un 90% de compañías que no han adoptado estrategias para retener más tiempo la mano de obra sénior. Medidas como ofrecer trabajos a tiempo parcial, cambio de actividad, horario flexible, teletrabajo, carreras laterales o una formación adecuada para seguir activos.

Sin embargo, fuera de nuestras fronteras hay casos que bien podrían ser replicados. Rafael Puyol, director del Observatorio de Demografía y Diversidad Generacional de la Fundación IE y coordinador del trabajo, explica a Forbes que “este tipo de experiencias caben perfectamente en el tejido empresarial español porque la revolución robótica, por ejemplo, no es inmediata, pero la entrada de mano de obra sénior sí que debe serlo”.

BMW, el fabricante alemán líder mundial de automóviles, estaba preocupado por una pérdida de productividad ante el crecimiento de edad de su plantilla. La compañía creía que este colectivo iba a entorpecer su competitividad con problemas de salud propios de edades avanzadas. ¿Qué hicieron? No despidieron, ni trasladaron al personal a otro puesto. Desarrollaron un piloto en una de las líneas de producción que simulaba el perfil demográfico futuro. El experimento modificaba las condiciones de trabajo de los obreros: nuevos suelos de madera, nuevo calzado adaptado al peso de los profesionales, sillas especiales para trabajar sentados o descansar durante periodos cortos de tiempo, etc. El proyecto fue un éxito con una inversión mínima, en torno a 20.000 euros.

Fuente: OCDE