Un dato distintivo de la desaceleración económica mundial es la caída del sector manufacturero de las economías avanzadas por las tensiones comerciales y la incertidumbre que rodea al comercio internacional, y que, como resultado de todo ello, está hundiendo la inversión privada. Según la Comisión Europea (CE), la debilidad del sector manufacturero “ha comenzado a extenderse al sector servicios […]. Pero mientras los indicadores manufactureros (PMIs, en inglés) han caído temporalmente a zona de contracción, los de servicios continúan señalando expansión. Lo que ambos sectores tienen en común es la debilidad de los nuevos pedidos de exportación, lo que explica la correlación entre la debilidad comercial y la caída de las manufacturas”.

No obstante, la Comisión se muestra razonablemente optimista al observar que ha sido el sector manufacturero más expuesto al comercio internacional el más debilitado, mientras que las manufacturas más orientadas al mercado doméstico han resistido mejor. “Esta ‘divergencia’ es una de las razones para esperar que la economía escape de caer en una recesión”, señala en su último informe de otoño la CE.

La principal víctima de la crisis manufacturera es Alemania, cuya economía es muy dependiente de las exportaciones industriales. El último dato de su PIB arrojó un crecimiento de una décima en el tercer trimestre (en tasa intertrimestral), lo que la salvó de entrar en la recesión técnica, aunque puso de manifiesto que la locomotora de Europa está perdiendo fuerza. Según los analistas, su vasto sector industrial se enfrenta a un futuro difícil por las tendencias cambiantes de los consumidores y la competencia asiática. “La crisis en el sector manufacturero es, en parte, el resultado de la desaceleración general de la inversión en las economías capitalistas y, en parte, también el resultado de la intensificación de la guerra comercial entre las dos economías manufactureras más grandes del mundo: China y Estados Unidos. La guerra comercial está actuando como un desencadenante de una recesión manufacturera en todo el mundo. El comercio mundial ya se estaba desacelerando antes de que estallara la guerra comercial y ya había provocado víctimas a nivel mundial. Por ejemplo: Argentina y Turquía”, señala a Forbes Aurelio García del Barrio, del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).