1. Falta de comunicación
Es uno de los signos más evidentes. Cuando hay tensiones entre compañeros o entre empleados y jefes, se pierde por completo la comunicación. No tenerla implica poder cometer errores fatales que pueden llevar la empresa al traste. Debemos mantener siempre una comunicación lo más fluida posible para que no se cometan fallos totalmente innecesarios o repeticiones de trabajos.

2. Imposición de ciertas ideas (aunque sean erróneas)
Muchas veces cuando tenemos problemas con alguien, intentamos imponer nuestras ideas por encima “del bien y del mal”. Aunque sepamos que no son tan buenas como lo que estamos defendiendo, lo acabamos haciendo por, simplemente, fastidiar. ¿Resultados para la compañía? Desastrosos. Reflexiona antes de hacer este tipo de imposiciones y piensa en la empresa.

3. Rechazar las ideas de otros por motivos personales
Igual que en el punto anterior, cuando tenemos problemas con una o varias personas, somos capaces de rechazar y discutir ideas que, en el fondo, sabemos que son perfectamente viables y buenas para la compañía. Dejar las rencillas aparte cuando se trata de algo para el bien de la empresa, es vital.