Una mayor concienciación ecológica y la incertidumbre ante las regulaciones en materia de movilidad urbana están provocando que muchos conductores tengan dudas a la hora de elegir su próximo vehículo, debatiéndose entre la eficiencia y las prestaciones. Unas dudas que la firma japonesa Mazda se ha afanado en solventar con el desarrollo de su motor Skyactiv-X, una proeza técnica que ha revolucionado el rendimiento de sus coches (lo equipan los nuevos Mazda3 y Mazda CX-30).

Skyactiv-X es un motor que aúna lo mejor de las tecnologías actuales y está diseñado para ser eficiente en condiciones reales. La clave es una mezcla 2-3 veces más pobre que la de un motor convencional. Destaca especialmente en el rango de cargas bajas y medias del motor. El resultado es una mejor experiencia de conducción con una alta eficiencia y un gran rendimiento. Algo que, junto al avanzado sistema híbrido Mazda M Hybrid, mejora la eficiencia y la suavidad del coche.

Si esto lo traducimos en cifras, podemos hablar de un rendimiento un 30% superior con un 20% menos de consumo respecto al Skyactiv-G. Con una potencia de 180 CV, ofrece un gasto de combustible WLTP de 5,4 l/100 km y unas emisiones de 96 g/km de CO2. Esto significa un gran dinamismo al volante con un bajo nivel de dióxido de carbono arrojado a la atmósfera, lo que le hace merecedor de la etiqueta ECO.

El gran trabajo de investigación y desarrollo que hay detrás de Skyactiv-X ha dado sus frutos para todos. Gracias a este motor único, Mazda se posiciona como líder en innovación mecánica y los usuarios tienen acceso a aquello que tanto tiempo llevaban buscando sin hacer concesiones.