La formación es la asignatura pendiente de las empresas que quieren formar parte de la digitalización, e ISDI lleva desde 2009 impartiendo clases que ayudan a formar profesionales para el nuevo milenio. Por sus aulas ya han pasado más de 12.000 alumnos dispuestos a contribuir con sus conocimientos y su ilusión a la revolución digital del mercado laboral. Y en estas páginas recogemos algunos de sus testimonios.

Los orígenes profesionales de los alumnos del ISDI son de lo más heterogéneos, pero después de compartir esta formación todos tienen algo en común, su interés por adaptarse a los nuevos tiempos, aprender y formar parte de algo pionero que sirva de inspiración para los demás.

Mariana Aranguren es Demand Generation manager en Amazon Web Services (AWS), pero su trayectoria profesional estuvo ligada durante muchos años a la cosmética y la perfumería. Su ‘despertar digital’ tuvo lugar mientras trabajaba en Shiseido, ya que al hablar con las agencias de medios encargadas de las inversiones publicitarias en internet quiso ir más allá y comprender dónde estaban invirtiendo. “Lo que más me aportó fue seguridad en mí misma y positivismo en un momento de depresión en España (2011). Fue un soplo de aire fresco al que me agarré con todas mis fuerzas. Además, me dio acceso a un mundo más diverso del que estaba acostumbrada y me enseñó metodologías y conceptos que a día de hoy, ocho años más tarde, aún sigo aplicando en contextos completamente diferentes”.

Por su parte, Gloria Juste, directora de proyectos de la Fundación Endesa, explica que su cometido en la compañía consistía en “desarrollar proyectos donde el entorno digital era muy protagonista” y que el máster le sirvió para “abrir los ojos al momento en el que vivimos y a no separar lo digital de lo demás, sino a englobar lo digital como parte de la vida profesional. A nivel personal te cambia la mentalidad, pero lo digital no es una parcela de la vida. Es nuestra vida ahora”.

Desde el sector farmacéutico, Ángel Alonso, head of Digital and Innovation de SANOFI, asegura que “a nivel profesional ha sido una experiencia totalmente transformadora. En primer lugar, la digitalización puede aportar un valor añadido y un crecimiento más acelerado al negocio tradicional. En segundo lugar, amplía el espectro y busca nuevos modelos de negocio que pueden aportar crecimiento neto, oportunidades de ganar nuevos consumidores, nuevos canales totalmente integrados e incluso nuevas soluciones y servicios. En tercer lugar, las personas. Es urgente reducir el GAP digital que existe hoy entre nuestra vida personal y profesional (todos somos digitales como consumidores), diseñando programas de formación en competencias digitales para la compañía y detectar talento de fuera que esté preparado para esta nueva era”.

En este mismo sector, Rafael Tibau, Relationship specialist en ISDIN y deportista de élite (campeón mundial dos veces de biketrial), reconoce que el sector farmacéutico no ha cambiado desde que acabó el máster, “lo que ha cambiado totalmente es mi percepción. La innovación disruptiva sucede en las startups, las corporaciones han de fijarse en ellas y adoptar metodologías ágiles para ser competitivas en los próximos años. Antes del MIB, no me hubiera preocupado de entender qué están haciendo en mi sector estas startups y ahora procuro estar lo más informado posible sobre cómo evoluciona el mercado, aunque estas empresas tengan un 0,01% de market share. Pill Pack empezó así y a los pocos años fue comprado por Amazon por 1.000 millones de dólares… Cuando el río suena, ¡agua lleva!”.

Emprendedores

Dicen que más vale maño que fuerza, y la historia del zaragozano Carlos Larraz, CEO de Funiglobal, así lo demuestra. Tuvo claro que “en 2010 internet ya era el presente y que iba a serlo todavía mucho más en el futuro. El conocimiento en España estaba concentrado en poquísimas empresas y muy pocos profesionales”. Por eso decidió aumentar su formación y seis meses después formó su propia empresa de ecommerce, que da trabajo a unas 50 personas. “A nivel personal el máster me empujó a sacar el emprendedor que llevaba dentro y que llevaba tiempo intentado salir. Me dio la confianza suficiente para lanzarme”.

Emilio Mellado es fundador y CEO de World Wide Mobility, y aunque trabajaba como piloto comercial e instructor de Boing 737, siempre tuvo la inquietud de emprender. “Sentía que me hacía falta formación específica para llevar mi proyecto de empresa al siguiente nivel y el máster fue el catalizador que necesitaba para dejar de volar”. Con el MIB “fui mucho más allá. No es solo un máster. Se generan amistades de verdad, porque trabajas muy de cerca con las personas que tienes a tu alrededor. El año en ISDI fue como diez años fuera. Muy intenso”.

Como asesora de comunicación de la Fundación Telefónica, Isabel Durán asegura que el MIB le ofreció “una visión 360 del ecosistema digital, enriquecedora y estimulante, que sumada a la suerte de trabajar para una gran fundación catalizadora de la inclusión social en la era digital, a través de proyectos disruptivos e innovadores”, le llevó a publicar el libro Todo comienza ahora con el objetivo de “divulgar el impacto de las tecnologías exponenciales en nuestras vidas y la necesidad imperiosa de una ética y valores en la era de la inteligencia artificial. Un cambio de época de enormes oportunidades y retos, que si sabemos gestionarla bien, generará grandes beneficios para la humanidad”.

Cándida Martín ya trabajaba en Stratesys antes de hacer el máster, pero este esfuerzo le ofreció la oportunidad de ascender y convertirse en Digital Transformation manager. “ISDI me ha hecho cambiar totalmente la perspectiva que tenía hacia nuestros clientes a la hora de ejecutar los proyectos y me ha ayudado a entender cómo se crea una verdadera propuesta de valor a partir de la innovación, con metodologías centradas en las personas y formas de ejecución eficaces para asegurar su éxito”.

Grandes compañías digitales

Carlos Álvarez ‘Carlocho’ es Industry manager en Google y considera que el MIB profesionalmente le ha aportado “una visión holística del sector de internet, desde la tecnología al diseño de la experiencia de usuario, pasando por la parte legal y de gestión de campañas de marketing online. Pero sobre todo me ha enseñado a ponerme en la piel del otro en cualquier reunión, porque lógicamente el tener una visión 360 de toda la industria te ayuda a entender las necesidades de cada uno de los agentes intervinientes en el proceso”. En lo personal, “me ha ayudado a tener contacto con personas de diferentes disciplinas y puntos de vista enriquecedores en todos los ámbitos. Eso hace que te plantees muchas más cosas y pienses en todo lo que has hecho hasta ahora y hacia dónde quieres ir. Planteamientos de vida casi”.

Como Client partner de Twitter trabaja actualmente Joaquín Vela, después de más de 15 años dedicado a la dirección de cuentas en agencias creativas. “El MIB me ayudó a tener una perspectiva más amplia de todos los aspectos relevantes a la hora de pensar en digital (legal, tecnología, logística, modelos de negocio…). Materias que no conocía, ya que mi carrera se centraba en la comunicación y el marketing”. En su opinión, las empresas deberían “poner el foco del negocio en el cliente, lo que los ingleses llaman customer centricity. A la larga, las empresas que siempre piensan, trabajan y desarrollan sus productos y servicios poniéndose en la mente del consumidor son las que generan una ventaja estratégica”.

Qué demandan las empresas

Los nuevos tiempos requieren nuevos perfiles profesionales y las empresas son conscientes de ello. Para Mariana Aranguren, “la pregunta no es qué perfiles demandan las empresas sino dónde quiere trabajar el talento. Hoy en día, la gran mayoría de las compañías tiene problemas para atraer talento, ya que la tendencia es que la gente que sale de la carrera no se muere por trabajar en grandes empresas como ocurría antes, sino que les engancha más una startup o iniciar sus propios proyectos. Por esa razón, las empresas buscan personas que les ayuden a innovar y a adaptarse al cambio que estamos viviendo”.

“Las empresas tienen que actualizarse y actualizar a cada uno de sus miembros”, remarca Gloria Juste. “No se puede parcelar lo digital ni quedarse en el departamento de innovación. Cada persona de cada departamento tiene que actualizarse. Y es responsabilidad de la empresa facilitárselo”, insiste.

En opinión de Carlos Larraz, “a día de hoy hay profesionales de marketing online ‘a patadas’, porque las escuelas de negocio y las universidades se han puesto las pilas y las nuevas generaciones ya hablan el idioma online. Lo que faltan todavía son perfiles especialistas en determinados campos, como por ejemplo la analítica de datos. También hay una falta de ingenieros informáticos o de profesionales técnicos de ese perfil. Y por último, por la inmadurez de internet en España, o más bien por ser demasiado reciente su implantación, aún hay una falta de perfiles altos con una gran visión 360 de los negocios, pero llegarán”.

Carlos Álvarez va un paso más allá y matiza que “la digitalización y la era en la que vivimos implican un cambio de mentalidad”. Para él, “la tecnología no tiene que ser un fin en sí mismo sino un medio para adaptarse a las necesidades de los usuarios y los clientes, que es el verdadero fin. Si no, te quedas en la forma y no el fondo. La digitalización en una empresa no se arregla con un departamento de marketing o de tecnología. Hay que transformar medularmente la empresa de arriba abajo y que se suba a la tecnología desde el CEO hasta el último becario”.