Internet lleva entre nosotros 50 años nada menos, pero no fue hasta 1990 cuando el desarrollo de un conjunto de protocolos nos permitiría la consulta remota de archivos de hipertexto. Este servicio es más conocido como World Wide Web, la web, y hasta su puesta en marcha internet no empezó a propagarse y entró en nuestras vidas. En el trabajo, en casa, incluso se ha incorporado a los accesorios que llevamos con nosotros. La mayoría de industrias se han visto transformadas por la ola de la comunicación global. La interacción personal también ha sido afectada permitiendo nuevas formas de acercamiento. El comercio electrónico es otro gran resultado de estos avances, y se ha disparado tanto para grandes compañías como para pequeñas y medianas empresas o emprendedores. También las relaciones business-to-business y de servicios financieros en línea han afectado a las cadenas de suministro de industrias completas.

En apenas dos décadas el uso de internet se ha multiplicado, haciendo que más de un tercio de la humanidad estemos conectados y este nuevo contexto hace que cambie la manera en que interactuamos. No solamente resulta perturbador el profundo cambio que esto supone sino la vertiginosa velocidad de este. En los próximos años, gracias a la mejora de la conectividad y a una mayor oferta, la digitalización del planeta avanzará de manera exponencial.

El fundador y CEO de la escuela de negocios ISDI, Nacho Pinedo, explica que “los saltos tecnológicos han desencadenado una transformación de sus paradigmas. Esta transformación se ha visto acompañada de disrupción en las estructuras empresariales, sociales y familiares, de destrucción de modelos productivos obsoletos sustituidos por otros nuevos y, por supuesto, de profundos cambios en el entorno laboral”. Ahora ya nos resulta obvio que internet ha alterado para siempre nuestra manera de trabajar descentralizando el lugar de trabajo y los horarios del mismo.

“Vivimos en un contexto digital de cambio constante en el que los profesionales tienen que adaptarse y aprender continuamente. Mantenerse en un aprendizaje constante es una de las softskills más demandadas según los estudios de Recursos Humanos más recientes”, dice Borja Garzón, digital learning manager de ISDI, quien ve una oportunidad profesional y personal que se puede aprovechar y disfrutar. “Para lo cual la actitud y aptitud es la capacidad de aprendizaje continuo. La formación constante es un valor en sí misma y una competencia que cada vez es más demandada. Una necesidad primaria junto a la de compartir el conocimiento y transmitir la información. El éxito profesional estará vinculado a la capacidad de aprender continuamente para adaptarse rápido. No es casualidad que Lifelong learning sea el término más buscado en Google de 2019 en cuanto a formación se refiere”.

La educación ‘online’ como la gran respuesta a un aprendizaje constante

El negocio evoluciona tan rápido que muchas veces no se sabe con seguridad qué dirección tomará, produciendo desorientación a la hora de formar y desarrollar a los empleados. Además, siendo realistas, ¿qué momento –a lo largo del día– se puede dedicar a continuar formándose? Según Garzón, la respuesta está en el teletrabajo, en la formación online y la presencia virtual. Por lo que, “cada vez es más frecuente que se desarrollen propuestas de microlearning en el que el contenido de las formaciones se imparta y se ponga a disponibilidad de los empleados de forma abierta a todos los niveles”. Se podrá consumir así en función de las necesidades profesionales cuando las circunstancias personales lo permitan. “Con el microlearning y el mobile learning podemos aprovechar tiempos muertos para aprender en pequeñas píldoras conocimientos significativos a través de formatos que tengan un engagement que te mantengan en el nivel de atención preciso”, comenta Garzón.

Internet transgrede las barreras de cualquier comunidad y hace ilimitada la posibilidad de compartir conocimientos. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) hacen que formemos parte de un vasto entramado mundial de información y conocimiento, teniendo a nuestra disposición una gigantesca cantidad de contenido al alcance de la mano. Al final, casi todo se encuentra a un par de clics de distancia si sabes cómo buscarlo. Por lo que no resultaría difícil ponernos en contacto directo con cualquier persona que haya generado conocimiento. Este mayor y más rápido acceso al saber supone una gran ventaja de la formación online respecto de la presencial. Lo que sin duda, comenta Borja Garzón, “ayuda a internacionalizar la formación. Un empleado español puede acceder a una formación de Silicon Valley sin tener que desplazarse y a un precio realmente asequible”.

Según statista.com, actualmente el 67% de la población mundial tiene un dispositivo móvil con acceso a internet. Esto permite una mayor flexibilización en las horas de trabajo y en la ubicación desde la que trabajar. Se puede acceder a internet desde casi cualquier lugar. Garzón ve en esto una gran ventaja, ya que “a través de la formación online podemos llegar a tres cuartas partes de la población mundial al mismo tiempo. De esta forma, podemos y debemos avanzar en la universalización de la educación. Por otro lado, la tecnología de la información, los motores de búsqueda y el desarrollo de internet nos han dado la oportunidad de tener acceso de forma rápida, ordenada y gratuita a los contenidos del conocimiento. Ahora bien, el resto es cribarlo y construirlo con objetivos educativos”.

“La metodología, tanto en una educación presencial como en una online, hay que adaptarla a los estudiantes, situándoles en el centro de la experiencia educativa e ir construyendo desde ahí”, asegura Borja Garzón. “La barrera entre online y presencial ha desaparecido, es mucho más permeable y hay métodos que funcionan mejor en presencial y otros mejor en online, siempre dependiendo de a quien te dirijas. En conclusión, es más cuestión del modelo que eliges y cómo lo desarrollas que realmente si decides que sea online o presencial. Creo que estamos cerca de eliminar esa distinción, la frontera entre lo digital y lo face to face acabará desapareciendo”. Si bien es cierto que según cifras de The Research Institute of America, el e-Learning aumenta las tasas de retención del conocimiento hasta en un 60%, comparado con el modelo presencial que solo alcanza un promedio del 8% al 10%.

Evolución tecnológica para un mercado en alza

Especialmente en los últimos tres años, hemos visto cómo el desarrollo y aplicación de las nuevas tecnologías en el e-Learning se han disparado. Además de que “con la tecnología de blockchain podemos pasar del internet de la información al internet del valor. Intercambiar el valor fehaciente de la formación y cerciorar que esta está totalmente certificada y expuesta públicamente a que cualquiera compruebe su veracidad”, comenta Borja Garzón. “Además, la realidad virtual y la realidad aumentada están haciendo posible recrear situaciones reales de aprendizaje en un entorno digital controlado y seguro que de otra forma no podríamos enseñar”. El e-Learning es el futuro. Los enfoques educativos tradicionales están adoptando la realidad digital para potenciar el aprendizaje.

“La web 3.0 transformó internet en un canal multidireccional en el que las redes sociales son el reflejo de dicha idea”, señala Garzón, “del mismo modo que una empresa ya no solo muestra en internet su web si no que debe gestionar lo que se habla de ella en las redes sociales y en otros medios. Una formación online puede y debe crear esta multidieccionalidad en el aula. Es un valor clave en la pedagogía que el online lo ha hecho posible de forma más eficiente que la formación presencial. Las posibilidades para generar comunidad son realmente amplias”.

Obviamente, todos los beneficios del e-Learning pueden aportar unas ventajas en cuanto a coste y penetración que lo haga más eficiente para aumentar la asistencia y la participación. Pero las características que hacen a la educación online realmente atractiva son, entre otras, tener un acceso permanente al contenido cuando y desde donde quieras; adaptar la formación a las necesidades particulares de cada estudiante pudiendo ser esta personalizada y que cada alumno puede llevar su propio ritmo de trabajo, adaptándose a sus circunstancias personales; llegar a más personas en menos tiempo con menos recursos; la gran oferta de formatos a través de los que educar (videos, podcast, textos, unidades didácticas interactivas, realidad virtual o realidad aumentada) que facilitan el aprendizaje y las evaluaciones adaptadas con control y seguimiento absoluto por parte de los profesores. Para Ricardo Vásquez, learning experience manager for Global Executive Master in Digital Business Programs en ISDI, “en el modelo online puedes repasar el material tantas veces como quieras, y así estudiar detalladamente toda la información. En nuestros programas online, vemos que los alumnos pueden profundizar más en el material, y cualquier duda que tienen la pueden dirigir directamente a un profesor por correo electrónico. Aquí, el tener un archivo de texto igual, como una grabación online de un webinar o una clase, permite que tanto el alumno como el docente estén manejando la misma información”.

Según los datos facilitados por Borja Garzón, destaca especialmente el crecimiento sostenido del mercado de e-Learning que lleva en la última década subiendo un 7,6% de media anual. En 2018 se invirtieron cerca de 300 billones de dólares a nivel mundial y se estima que en 2020 pueda llegar a aumentar hasta un 50%. España se encuentra en el quinto puesto del ranking mundial con más estudiantes online. Estos datos avalan al e-Learning como un sector en auge con muchas ventajas que ya se aprecian en el desarrollo de las personas. “Veremos qué nos deparan los próximos cinco años, pues esto apenas está naciendo”, concluye.