Eric Lefkofsky no había vuelto a asistir a una clase de ciencias desde la universidad. Sin embargo, mientras deambula por el laboratorio que Tempus –su startup médica– tiene en Chicago, transmite un aura de experto. “Algo que se puede ver desde el primer momento es la tinción púrpura de esta célula”, dice, refiriéndose a las imágenes de patología de una paciente con cáncer de mama. Camina junto a viales de reactivos de lisis celular y un secuenciador de genoma valorado en un millón de dólares. “Tempus está tratando de trasladar el inmenso poder de la inteligencia artificial a la atención médica –dice–. El primer paso de todo eso son los datos”.

Recopilar datos fue lo que hizo Lefkofsky en sus otras empresas. A sus 49 años, este hombre ha puesto en marcha cinco compañías, valoradas cada una de ellas en, al menos, 250 millones de dólares. Y cada una de ellas, valga la redundancia, promete revolucionar su sector industrial utilizando los metadatos. Su empresa más conocida es Groupon; a pesar del decepcionante precio de las acciones de la web de cupones de oferta, Lefkofsky lo valora, estimativamente, en unos 2.700 millones de dólares.

Tempus se basa en la teoría de que los datos, en cantidades ingentes, permitirán a los médicos personalizar los tratamientos contra el cáncer y hacerlos más efectivos. Un médico que trate a un paciente con cáncer de pulmón podría enviar a Tempus una muestra de tumor para la secuenciación de su genoma. Tempus identificaría la mutación en el gen receptor del factor de crecimiento epidérmico –lo que hace que las células crezcan y se dividan sin control– y con ese hallazgo el médico prescribiría una terapia específica, que podría tener mejores resultados que la quimioterapia.

Hasta ahora, la compañía, que cuenta con 700 empleados, ha recaudado 520 millones de dólares (de los que Lefkofsky aportó 100) en rondas de financiación. La magnífica valoración de las acciones, de 3.100 millones de dólares, sugiere que los inversores esperan que su apuesta obtenga grandes resultados, empezando por el cáncer y siguiendo después con otro tipo de afecciones crónicas, tales como la depresión o la diabetes. Pero la medicina de precisión es un campo emergente: Tempus, en solitario o con algún socio investigador, ha publicado desde su fundación, hace cuatro años, menos de veinte estudios revisados por colegas científicos. Una competidora, la firma de secuenciación Foundation Medicine, ha publicado más de cuatrocientos en nueve años…

Si bien el coste de secuenciar el genoma ha disminuido sensiblemente, todavía cuesta entre 1.000 y 5.000 dólares cada análisis, y Tempus pierde dinero al realizarlos. Tempus también cede los derechos de uso de su banco de datos (anonimizados) a compañías farmacéuticas, aseguradoras e investigadores. Lefkofsky no revela sus ingresos, pero asegura que recibe emolumentos de siete cifras por parte de siete de las diez principales compañías farmacéuticas que producen fármacos contra el cáncer.

Madera de emprendedor

Lefkofsky explica que le entró el gusanillo empresarial en la Universidad de Michigan, en donde estudiaba historia y ganaba dinero vendiendo alfombras. En 2001 cofundó InnerWorkings (marketing), luego Echo Global Logistics (transporte) y Mediaocean (software publicitario). Andrew Mason, que había sido empleado de Lefkofsky en InnerWorkings, le propuso la idea de un negocio centrado en la “acción conjunta”. Lefkofsky invirtió un millón de dólares en lo que terminaría convirtiéndose en Groupon. Un año después de su fundación, en 2008, el valor contable de sus ingresos era de 14,5 millones de dólares; en 2011 ya generaba 1.600 millones.

Lefkofsky pasó algunos años aventurándose en otros proyectos, incluido Uptake (análisis predictivo para la industria pesada). “Siempre tuve claro, en aquellos momentos, que estaría entrando y saliendo [de esos negocios]”, dice.

En 2014, a Liz, la esposa de Lefkofsky, le diagnosticaron un cáncer de mama. “Me sentía estupefacto por la poca información que se había empleado para su tratamiento”, asegura. Esa experiencia fue la que finalmente hizo que pusiera en marcha Tempus. (“Liz se está tomando las cosas con calma, día a día, sin pensar en el futuro”, dice Lefkofsky).

Una vez más, Lefkofsky necesitaba datos. Pero algunos investigadores se mostraban inicialmente reacios a la hora de compartirlos. “Querían, básicamente, que en el futuro enviáramos allí todas las muestras, de todos nuestros pacientes”, explica John McPherson, subdirector del Centro Integral del Cáncer en la Universidad de California en Davis. “Pero nosotros decidimos adoptar un enfoque más cauteloso”. Hicieron una comparativa directa entre Tempus y Foundation Medicine, relacionada con el cáncer gastrointestinal… y a Tempus le fue bien.

En 2017, Tempus llegó a un acuerdo de licencia con la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica para obtener y organizar datos de un millón de registros de pacientes. En la actualidad, la compañía asegura que ya trabaja con el 30% de los oncólogos estadounidenses; muchos envían a Tempus registros de pacientes y biopsias para su análisis. Tempus espera secuenciar para los médicos 120.000 muestras de genoma este año.

Incluso con esos datos, Tempus se enfrenta a una dura competencia. El año pasado, el gigante farmacéutico suizo Roche gastó 4.300 millones de dólares para adquirir Foundation Medicine y la firma de macrodatos Flatiron Health. Otra startup, Concerto HealthAI, respaldada por el multimillonario Romesh Wadhwani, tiene acceso a muchos de los mismos registros que Tempus.

En cambio, los médicos de la Universidad de California en Davis, según dice McPherson, solo han enviado a Tempus alrededor de cien muestras, considerablemente menos de las que han enviado a la Foundation Medicine. “Creo que estaban un poco desconcertados por la cantidad de datos que regresaron [de Tempus]”, asegura McPherson. Los médicos “tienden a tomar la ruta más fácil, exclusivamente para ahorrar tiempo. Sin embargo ahora ya hay varios médicos que están trabajando de forma bastante estrecha con ellos en los aspectos de investigación”.

Eric Lefkofsky se mantiene absolutamente optimista al respecto. “Ciertamente parece que toda mi trayectoria anterior me ha llevado a este punto –explica–. Espero que este sea el gran proyecto que pueda dejar como legado”.