Los avances tecnológicos están propiciando no solo la recopilación de datos, sino también su correcto análisis para sustraer información útil. Con ella, todo tipo de organizaciones y sectores optimizan sus capacidades para una gestión más eficaz y eficiente de sus activos. La Comisión Europea prevé que en 2020 esta economía habrá crecido en la UE hasta el 4%, cifra que recoge su informe ‘The European Data Market’, publicado en 2017. Los datos pueden convertirse en un poderoso instrumento para generar puestos de trabajo y potenciar la aparición de nuevos modelos de negocio y oportunidades de innovación. Un escenario que, además, propiciará el crecimiento global de la economía europea.

Tecnologías al servicio del dato

La recopilación de datos y su explotación no es nueva. Uno de los ejemplos más antiguos de los que se tiene constancia es el análisis llevado a cabo en 1854 por el doctor John Snow. Este médico inglés plasmó en un mapa de Londres las muertes producidas por cólera en septiembre de ese año. Al visualizarlas geográficamente detectó, entre otras conclusiones, la variable causante de la enfermedad: un pozo de agua contaminado. Desde entonces, la forma de recabar esta información ha variado mucho, sobre todo influida por el uso de las nuevas tecnologías. Estas facilitan su recopilación y análisis a gran escala, motivos por los que se acuñó el término Big Data. Este concepto se define a través de lo que se conoce como las cuatro ‘uves’: volumen, variedad –tanto de tipos como de fuentes de datos–, velocidad –en su captura y procesamiento– y veracidad –con relación a su calidad–. Con el tiempo, han empezado a añadirse algunas ‘uves’ más, como valor, variabilidad y visualización. Los procesos de transformación de las organizaciones son los que han demostrado el verdadero potencial del Big Data, base de tecnologías como la inteligencia artificial, Machine Learning o Blockchain

Nuevas oportunidades de negocio

La economía digital está favoreciendo la aparición de nuevos modelos de negocio y acelerando la transformación de los tradicionales. En el caso de los primeros, y como se recoge en el informe ‘Economía de los Datos’, elaborado entre la Fundación Telefónica y Afi (Analistas Financieros Internacionales), en la era digital ya no se generan productos, como ocurría en la etapa industrial, sino plataformas. Estas actúan como intermediarias entre ofertantes y demandantes, y se convierten en punto de encuentro para que ambas partes realicen sus transacciones e intercambios. Ejemplos de ello son Uber, Airbnb, Spotify, Dropbox, SpaceX o Pinterest. Es lo que se conoce como economías de red, y su regulación está significando un importante desafío. Junto a ellas, empresas que habitualmente basan su estrategia en la cultura del dato tienen en el uso del Big Data una gran oportunidad para mejorar sus procesos y la toma de decisiones. Es el caso de los ámbitos energético, movilidad, salud y administraciones públicas, y de una manera un tanto particular, del seguro y financiero. En este último el uso de modelos digitales no solo ha propiciado la transformación de las organizaciones, también ha favorecido la aparición de las fintech. Este término se refiere al uso de la tecnología en las actividades financieras, y abarca tanto aplicaciones como procesos y productos. La propia Afi establece cuatro categorías dentro de este ecosistema en función de la finalidad principal de estos servicios: las que procuran soluciones de pago digitales, plataformas de financiación participativa, startups que ofrecen soluciones para favorecer el cumplimiento normativo, y sistemas que facilitan o regulan los flujos de información a través de canales digitales.

¿Quiénes son los profesionales del Big Data?

Esta revolución también tiene un fuerte impacto sobre el empleo. Atendiendo al informe de la Comisión Europea, ‘The European Data Market’, y si las previsiones se cumplen en el mejor de los escenarios, la economía digital aportará cerca de 739 millones de euros al PIB de la UE y más de 359.000 empresas formarían parte de ella, lo que generará 10,4 millones de puestos de trabajos (413.000 en España). Dentro de los perfiles digitales, los profesionales del marketing son hasta ahora los más demandados, pero se prevé que los que más aumentarán en número serán los asociados a la ciberseguridad y al Big Data. En este último sector, y según Afi, destacarán tres puestos: el director de datos (más conocido como chief data officer, CDO), responsable de estos equipos especialistas; el ingeniero de datos, encargado de la identificación, la limpieza y la clasificación de los datos; y el científico de datos, que los convierte en información útil para la empresa. Junto a ellos, un estudio reciente de Adecco sobre los perfiles con más proyección para 2019 dentro de las posiciones de mandos intermedios, medios y directivos, señala a los arquitectos de Big Data como los más cotizados en el mercado IT. Esta consultora, especializada en recursos humanos, ha detectado que las empresas han decidido basar sus decisiones en el análisis de la información que gestionan. Para ello, es imprescindible contar en su organización con una arquitectura que soporte la introducción, extracción y análisis de datos. Este departamento estaría formado por profesionales que conocen en profundidad las nuevas tendencias tecnológicas, saben qué relación guardan entre ellas y, además, de qué manera integrarlas para solventar cualquier problema relacionado con el Big Data.

El dato: un valor en alza en el mercado laboral

Todos estos perfiles abren nuevas posibilidades en el mercado laboral. Hasta ahora, al no tratarse de puestos de trabajo muy demandados, eran ocupados por ingenieros informáticos, matemáticos o físicos, entre otros profesionales. Sin embargo, las crecientes necesidades de las organizaciones en este sentido hacen preciso una formación específica que ayude a desempeñar esas funciones con la eficacia que requieren los procesos de transformación digital en los que se hayan inmersas muchas compañías.

El informe ISDI ‘Digitalización de los profesionales españoles’ recoge que las personas entre 32 y 44 años son los más dispuestos a sumarse a este cambio, mientras que los mayores de 45 todavía se resisten a hacerlo. Dentro de las empresas, un 48,8% de los cursos los reciben los empleados, el 27,2% los mandos intermedios, el 13,1% los cuadros directivos y el 10,9% los directivos.

El análisis por sectores refleja la gran distancia que Consultoría saca a todos los demás con ratios que suponen más de un 30% de avance con respecto al siguiente, Publicidad. Aunque con porcentajes más pequeños, áreas de actividad como Distribución y Retail, Bienes de Consumo y Comunicación muestran ya su interés por la digitalización. En el lado opuesto están Seguros, Lujo, Automoción o Energía. De cualquier forma, e independientemente del momento en el que se encuentre cada sector en sus procesos de transformación digital, el escenario económico europeo apunta a la importancia creciente que están adquiriendo los datos, y por eso ha llegado el momento de transformarse y adquirir capacidades digitales.